Un nuevo episodio de violencia en la región serrana del llamado Triángulo Dorado encendió las alertas en la industria minera y en las corporaciones de seguridad, luego de que una avioneta civil fuera atacada a balazos mientras sobrevolaba la zona limítrofe entre Chihuahua, Sinaloa y Durango.
El incidente ocurrió el pasado 6 de abril, en las inmediaciones de un paraje conocido como Cabeza del Cuervo, una zona de difícil acceso ubicada entre los municipios de Guadalupe y Calvo, en Chihuahua, y Badiraguato, en Sinaloa. De acuerdo con reportes preliminares, la aeronave —una Cessna utilizada para traslado de personal y supervisión de proyectos mineros— recibió múltiples impactos de arma de fuego desde tierra.
Los disparos provocaron daños considerables en la avioneta, incluyendo la pérdida de combustible y aceite, lo que obligó al piloto a realizar un aterrizaje de emergencia en una pista de terracería en la sierra, presuntamente cercana a la comunidad de Santa Rosalía de Carrizales. Minutos después, la aeronave terminó completamente calcinada.
A bordo viajaban cuatro personas: un empresario minero de origen inglés, dos geólogos estadounidenses y un piloto originario de Chihuahua. De manera casi milagrosa, todos lograron sobrevivir, presentando únicamente lesiones menores o sin heridas de gravedad.
El rescate se activó tras un llamado de auxilio vía radio, lo que permitió la movilización de un operativo coordinado por fuerzas militares. Uno de los helicópteros desplegados habría partido desde Badiraguato, logrando ubicar a los ocupantes y trasladarlos a un punto seguro.
Aunque hasta el momento no existe una postura oficial detallada por parte de las autoridades, versiones extraoficiales apuntan a que el ataque habría sido perpetrado por un grupo armado con presencia en la región, donde se mantienen disputas constantes por el control territorial. Entre las líneas de investigación se menciona una posible confusión, al considerar que la aeronave podría haber sido identificada erróneamente como parte de actividades vinculadas a grupos rivales.
La zona donde ocurrió el ataque es conocida por su complejidad geográfica y por la presencia de diversas células del crimen organizado, lo que representa un desafío constante para las labores de seguridad y para las actividades económicas, incluida la minería, que mantiene operaciones de exploración y explotación en distintos puntos de la sierra.
El hecho ha generado preocupación entre actores del sector, al evidenciar los riesgos que enfrentan los equipos técnicos y operativos que trabajan en regiones estratégicas del país. Mientras tanto, el despliegue de seguridad se mantiene en el área, en espera de que las autoridades puedan esclarecer lo ocurrido.
Se trata de un caso en desarrollo, por lo que se espera que en las próximas horas o días se den a conocer mayores detalles oficiales.
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