public

Cierre de Ormuz sacude los mercados de energía y fertilizantes

La interrupción del tránsito comercial por el Estrecho de Ormuz comienza a reflejarse con fuerza en las cadenas globales de suministro. Los primeros datos disponibles de abril de 2026 muestran

hace una hora

Última Publicación Producción minera en México repunta y abre nuevas oportunidades de inversión por Editorial public

La interrupción del tránsito comercial por el Estrecho de Ormuz comienza a reflejarse con fuerza en las cadenas globales de suministro. Los primeros datos disponibles de abril de 2026 muestran fuertes descensos en las exportaciones de petróleo, gas natural licuado, fertilizantes y otros insumos industriales provenientes de las economías que dependen de esta ruta marítima.

De acuerdo con un análisis del Centro de Comercio Internacional, las exportaciones conjuntas de 12 productos estratégicos disminuyeron 54% frente al mismo periodo del año anterior. La caída evidencia la dificultad de los mercados internacionales para sustituir rápidamente los volúmenes que habitualmente atraviesan uno de los corredores energéticos más importantes del mundo.

Entre los productos más afectados se encuentra el gas natural licuado, cuyas exportaciones retrocedieron 95%. La urea, utilizada ampliamente en la producción agrícola, registró una disminución de 83%, mientras que el metanol y el amoníaco presentaron bajas de 80% y 75%, respectivamente.

En volumen, el petróleo crudo concentró la mayor pérdida, con una reducción cercana a 28 millones de toneladas. También se reportaron afectaciones relevantes en los productos refinados y el gas natural licuado.

Japón, entre los países más afectados

El impacto ha sido mayor en las economías que mantienen una elevada dependencia de los proveedores del Golfo. Japón, que obtenía alrededor del 91% de su petróleo crudo de los países vinculados con esta ruta, registró una caída de 64% en sus importaciones totales.

Corea del Sur, con una dependencia estimada de 62%, redujo sus compras de crudo en 23%, mientras que Malasia reportó una contracción de 41%.

Otros países han conseguido amortiguar parcialmente la crisis mediante la búsqueda de nuevos proveedores. Tailandia, por ejemplo, incrementó sus importaciones de petróleo crudo en 62%, gracias a la adquisición de cargamentos procedentes de mercados alternativos.

Sin embargo, la diversificación no ha sido suficiente para cubrir el déficit global. Las compras a proveedores distintos aumentaron en 10 de los 12 productos analizados, pero únicamente en los casos del amoníaco y los polímeros de propileno lograron compensar completamente la caída de los envíos procedentes de la región.

Estados Unidos y China se posicionaron como fuentes alternativas para productos como el gas natural licuado y algunos polímeros. En contraste, las importaciones de propano y azufre provenientes de otros mercados también disminuyeron, lo que redujo las posibilidades de sustitución.

Presión sobre precios, transporte y alimentos

El cierre del estrecho también ha provocado un aumento en los costos de transporte marítimo, seguros y energía. Estas presiones podrían trasladarse gradualmente a diferentes sectores productivos, debido a que los combustibles son indispensables para la manufactura, la logística y el movimiento de mercancías.

Uno de los principales riesgos se encuentra en el mercado de fertilizantes. El encarecimiento y la menor disponibilidad de urea pueden elevar los costos de producción agrícola y terminar reflejándose en los precios de los alimentos, especialmente en los países que dependen de las importaciones.

El Estrecho de Ormuz concentra aproximadamente una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y cerca de un tercio de la urea comercializada internacionalmente, por lo que cualquier interrupción prolongada tiene repercusiones que van más allá de Medio Oriente.

Las perspectivas continúan sujetas a una elevada incertidumbre. Aunque se han presentado pausas en el conflicto y expectativas de una reapertura gradual, el tránsito comercial permanece por debajo de sus niveles habituales.

Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional publicadas en julio de 2026 contemplaban una recuperación progresiva de las operaciones, pero estimaban que la normalización total podría extenderse hasta marzo de 2027.

El escenario confirma la vulnerabilidad de las cadenas globales de suministro frente a la interrupción de rutas estratégicas y refuerza la necesidad de ampliar la red de proveedores, reservas y corredores comerciales disponibles.

Fuente: Noticias ONU, con información del Centro de Comercio Internacional y del Fondo Monetario Internacional.

Editorial

Publicado hace una hora

¿Comentarios?

Déjanos tu opinión.