El gobierno estatal sostuvo que la transición energética, la manufactura avanzada y el desarrollo tecnológico del país dependen de una política que reconozca el valor estratégico de los minerales y facilite inversiones responsables.
Durango planteó que México difícilmente podrá avanzar hacia una mayor soberanía industrial sin fortalecer primero su capacidad minera. Durante el Congreso Nacional de Minería 2026, autoridades estatales señalaron que sectores como la electromovilidad, las energías renovables y la fabricación de semiconductores requieren una disponibilidad constante de minerales cuya extracción comienza, precisamente, en proyectos mineros.
Fernando Rosas Palafox, secretario de Desarrollo Económico de Durango, sostuvo que la minería debe dejar de observarse únicamente desde la perspectiva de sus impactos y comenzar a considerarse también como parte de la infraestructura productiva que necesita el país para desarrollar nuevas industrias.
El funcionario participó en la inauguración del encuentro en representación del gobernador Esteban Villegas Villarreal, donde expuso la posición del estado frente al futuro del sector: atraer capital bajo reglas claras, elevar las exigencias ambientales y sociales y conseguir que una mayor proporción de la cadena de valor permanezca en territorio duranguense.
Minerales, antes que manufactura
El planteamiento cobra relevancia ante el crecimiento de industrias que dependen de materias primas minerales. Vehículos eléctricos, infraestructura energética, sistemas electrónicos y distintas tecnologías asociadas con la transición energética requieren metales y minerales que deben ser localizados, extraídos, procesados y transformados antes de incorporarse a las cadenas manufactureras.
Desde esa perspectiva, Durango busca posicionar a la minería no únicamente como una actividad extractiva, sino como el primer eslabón de una política industrial de mayor alcance.
Rosas Palafox destacó que los recursos minerales no pueden generarse mediante decisiones administrativas: requieren exploración, inversión, infraestructura, conocimiento técnico y operaciones de largo plazo.
Para Durango, esa discusión tiene además una dimensión territorial.
La minería sostiene actividad económica fuera de los corredores industriales
Una parte importante de las operaciones mineras del estado se encuentra en regiones alejadas de los principales centros urbanos y manufactureros, particularmente en la Sierra Madre Occidental y zonas del semidesierto.
Municipios como San Dimas, Cuencamé, Santiago Papasquiaro, Canelas, Topia, Guanaceví, Santa María del Oro, Pánuco de Coronado, Canatlán, Indé, San Pedro del Gallo y Mapimí mantienen una relación histórica y económica con esta actividad.
En varias de estas localidades conviven la agricultura, el comercio, la actividad forestal y el turismo, pero la minería representa una de las principales fuentes de empleo formal y de inversión industrial a gran escala.
La administración estatal considera que esta capacidad permite llevar actividad económica hacia zonas que normalmente quedan fuera de los grandes corredores de inversión.
Además de los empleos directamente vinculados con las unidades mineras, las operaciones generan demanda de proveedores, transporte, servicios, energía, construcción, comercio y distintos servicios especializados.
Desarrollo regional, otro argumento a favor del sector
El gobierno de Durango también vinculó la permanencia de proyectos mineros con el combate al despoblamiento de comunidades serranas.
La presencia de empresas y trabajadores incrementa la necesidad de carreteras, electricidad, conectividad, servicios médicos y otra infraestructura que puede beneficiar a las poblaciones cercanas.
Bajo este enfoque, fortalecer la minería representa también una oportunidad para que habitantes de municipios alejados encuentren empleos especializados y construyan carreras profesionales sin necesidad de abandonar sus comunidades.
El reto, de acuerdo con la postura presentada durante el Congreso Nacional de Minería, consiste en combinar esa generación de riqueza con estándares ambientales y sociales cada vez más elevados.
Durango busca así convertir su vocación minera en una ventaja para la nueva política industrial mexicana: no limitarse a extraer minerales, sino avanzar hacia cadenas productivas de mayor valor agregado, fortalecer proveedores regionales y utilizar los recursos del subsuelo como punto de partida para atraer nuevas inversiones.
En un escenario internacional marcado por la competencia por minerales estratégicos y cadenas de suministro más seguras, el mensaje planteado desde Durango es claro: México no puede aspirar a producir las tecnologías del futuro sin asegurar primero los minerales que las hacen posibles.
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