El mercado del acero en México retrocede a niveles no vistos en cinco años
El desempeño del sector acerero en México confirma un cambio de ciclo. Tras el impulso observado en los años posteriores a la pandemia, el consumo de acero ha entrado en una fase de enfriamiento que ya se refleja con claridad en las cifras más recientes de la industria.
Durante noviembre, el consumo de productos terminados de acero volvió a registrar una caída anual, ubicándose por debajo de los dos millones de toneladas mensuales. Se trata de uno de los niveles más bajos observados desde finales de 2020 y confirma una tendencia que se ha mantenido de forma constante a lo largo del último año y medio.
Este comportamiento no es un hecho aislado. La desaceleración de la actividad manufacturera en el país, que ha acumulado varios meses con resultados negativos, ha impactado directamente en la demanda interna de acero. A ello se suma un entorno económico menos dinámico y la estacionalidad propia del cierre de año, factores que han limitado cualquier intento de recuperación.
Con base en estimaciones del sector, el consumo total de acero terminado en 2025 se ubicaría en su nivel más bajo de los últimos cinco años. En términos prácticos, esto implica un retroceso significativo frente a 2023, cuando la demanda alcanzó su punto máximo impulsada por proyectos de inversión y un mayor dinamismo industrial.
La producción de acero crudo tampoco ha logrado revertir la tendencia. Para el cierre de 2025 se anticipa una nueva disminución, lo que marcaría varios años consecutivos de contracción. Este ajuste responde tanto a la menor demanda interna como a la reducción de capacidad productiva frente a los niveles que se registraban a inicios de la década.
A pesar del contexto adverso, México mantiene una posición relevante en el mercado internacional. El país continúa entre los principales consumidores de acero terminado a nivel global, por encima de economías como Alemania, Brasil e Italia. No obstante, la brecha frente a los grandes líderes del sector sigue siendo considerable: el consumo anual mexicano equivale apenas a una fracción de lo que demandan países como China, India o Estados Unidos.
En el ámbito de la fabricación de productos terminados, los datos también muestran debilidad. La producción ha registrado caídas recurrentes y, en la mayoría de los últimos meses, los volúmenes han sido inferiores a los del año previo, lo que confirma que el ajuste del sector es estructural y no coyuntural.
Especialistas coinciden en que la evolución del mercado dependerá de una eventual recuperación de la industria manufacturera, así como de mayores niveles de certidumbre económica y comercial. Por ahora, el sector acerero enfrenta el desafío de operar en un entorno de menor demanda, presión competitiva y expectativas moderadas para el corto plazo.