En México hay actividades que pasan desapercibidas hasta que faltan. La minería es una de ellas. No suele estar en la conversación cotidiana, pero basta detenerse un momento para entender su alcance: sin minerales no habría carreteras, electricidad, hospitales, tecnología ni industria. Esa es una de las principales conclusiones que deja el Informe Anual 2025 de la Cámara Minera de México (CAMIMEX).
Durante 2024, el sector minero mexicano operó en un entorno internacional marcado por la incertidumbre económica y geopolítica. Aun así, logró mantener estabilidad y cerrar el año con un crecimiento de 1.3%. El valor de la producción minero-metalúrgica superó los 312 mil millones de pesos, una recuperación relevante después de dos años consecutivos de caída.
Estos resultados no son menores. La minería representa cerca del 3% del Producto Interno Bruto nacional y casi el 9% del PIB industrial, lo que la convierte en una de las actividades productivas más importantes del país. Metales como el oro, el cobre y la plata concentraron la mayor parte del valor generado, todos ellos indispensables para sectores estratégicos como la energía, la construcción, la manufactura y la tecnología.
El impacto de la minería también se refleja en el empleo. Más de 416 mil personas trabajan de manera directa en el sector, con empleos formales que ofrecen estabilidad y seguridad social, especialmente en regiones donde existen pocas alternativas económicas. Destaca además el crecimiento sostenido de la participación femenina, que ya alcanza casi el 19% de la fuerza laboral minera.
En el ámbito comercial, la minería continúa siendo una fuente clave de divisas para el país. Durante 2024, las exportaciones minero-metalúrgicas superaron los 25 mil millones de dólares, manteniendo un saldo comercial positivo en un contexto económico complejo. Este desempeño refuerza el papel del sector como generador de ingresos y estabilidad macroeconómica.
Sin embargo, el informe también advierte sobre señales que no deben ignorarse. La inversión en exploración volvió a disminuir, lo que representa un riesgo para el desarrollo futuro de la industria. Sin nuevos proyectos, la capacidad productiva del país se ve comprometida, justo cuando la demanda global de minerales estratégicos aumenta por la transición energética y la reorganización de las cadenas de suministro.
CAMIMEX plantea un mensaje claro: la discusión sobre minería debe ir más allá de los prejuicios. El reto no es elegir entre desarrollo o sostenibilidad, sino construir una minería moderna, regulada y responsable que contribuya al crecimiento económico y al bienestar social.
En un país con una profunda vocación minera, entender el papel del sector no es opcional. Es parte de comprender cómo funciona México y qué se necesita para sostener su futuro.
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