Marisol Barragán: “La minería del siglo XXI es inclusiva, equitativa y un espacio donde las mujeres pueden alcanzar la cima”
La tercera entrega del Sello WIM, organizada por Women in Mining México (WIM México), tuvo varios momentos memorables, pero uno de los más significativos fue el mensaje de Marisol Barragán Mendoza, presidenta de la organización.
Desde el escenario, frente a representantes de empresas, líderes de la industria y mujeres que todos los días trabajan en la minería, Barragán habló de transformación, de compromiso y del papel que hoy están desempeñando quienes han decidido cambiar la cultura dentro del sector.
Para ella, el Sello WIM no es solamente un reconocimiento. Es el resultado de un proceso profundo dentro de las empresas, un ejercicio que obliga a mirar hacia adentro y preguntarse qué tipo de industria se quiere construir.
“La tercera entrega del Sello WIM nos convoca para reconocer a las empresas, a sus colaboradoras y colaboradores que trabajan juntos para transformarse internamente”, expresó.
La presidenta de WIM México recordó que detrás de cada empresa que participa hay equipos enteros dedicando tiempo y esfuerzo para mejorar sus prácticas laborales y generar condiciones que favorezcan al recurso más valioso de la minería: el talento humano.
Con el paso de los años, este esfuerzo ha ido creciendo. Desde que comenzó esta iniciativa, 30 centros de trabajo han participado en el proceso del Sello WIM, algunos de ellos de manera constante.
Barragán destacó especialmente el caso de Minas de San Nicolás y Orla Camino Rojo, dos centros de trabajo que han participado en las tres ediciones del sello.
“Para nosotros es motivo de gratitud su confianza”, comentó.
Además, explicó que otras nueve empresas han decidido regresar por segunda ocasión al proceso, mientras que varias más se sumaron por primera vez, lo que confirma que el interés por fortalecer la equidad dentro del sector sigue creciendo.
Pero más allá de las cifras, el impacto real se refleja en las mujeres que hoy forman parte de la industria.
En las dos primeras generaciones del Sello WIM fueron beneficiadas 2,820 mujeres, y en esta tercera edición se sumaron 1,296 más, alcanzando un total de 4,116 mujeres dentro del sector minero que han sido impactadas por estas acciones.
Al escuchar el dato, el público respondió con un aplauso espontáneo.
“Es un gran trabajo cuyos resultados empiezan a materializarse”, dijo Barragán.
Los centros de trabajo que han participado en el proceso están distribuidos en 10 estados del país, entre ellos Sonora, Zacatecas, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Coahuila, Jalisco, Guerrero, Michoacán y Oaxaca.
Para la presidenta de WIM México, esto demuestra que el cambio ya no es aislado: está ocurriendo en distintas regiones y en diferentes niveles de la industria.
Durante su intervención también reconoció el trabajo que se realiza dentro de cada empresa para cumplir con los requisitos del sello.
No se trata solo de llenar formularios o cumplir indicadores. El proceso implica revisar políticas, infraestructura, protocolos de seguridad y oportunidades de desarrollo profesional para las mujeres.
“Quiero felicitar a las empresas que han decidido dejar de ver la equidad y la inclusión como una métrica o una concesión de buena fe”, afirmó.
Lo verdaderamente importante, explicó, es cuando las organizaciones comienzan a vivir estos valores como parte de su cultura cotidiana.
Cuando eso sucede, los resultados se reflejan no solo en el ambiente laboral, sino también en la productividad y en la sostenibilidad del negocio.
Barragán también destacó el compromiso de las mujeres y los hombres que, dentro de cada centro de trabajo, hicieron posible este proceso.
Gracias a ese esfuerzo conjunto, hoy existen más espacios seguros, infraestructura adaptada, programas de capacitación y políticas que buscan garantizar condiciones laborales más justas.
Sin embargo, dejó claro que aún hay retos por delante.
“No basta con que estén llegando más mujeres a la minería”, señaló.
El verdadero desafío, dijo, es garantizar que puedan permanecer, crecer profesionalmente y construir una carrera sólida dentro del sector.
La minería, recordó, ha sido históricamente una industria llena de desafíos. Pero uno de esos retos, aseguró, ya no debería existir.
La desigualdad.
“Ustedes están demostrando que la minería del siglo XXI es inclusiva, equitativa, segura y justa”, expresó.
Para Barragán, lo que hoy está ocurriendo dentro de la industria no es solamente una tendencia.
Es una evolución.
Una minería donde cada vez más mujeres participan en áreas técnicas, operativas, administrativas y de liderazgo, aportando talento, conocimiento y nuevas perspectivas.
“Es un espacio donde las mujeres pueden desarrollarse profesionalmente y alcanzar la cima en igualdad de condiciones”, concluyó.
Sus palabras cerraron con una idea que resume el espíritu del Sello WIM y el camino que aún queda por recorrer:
“Gracias por ser la punta de lanza de una industria más justa, de una minería con propósito”.