Las mineras en México continuarán enfrentando un entorno político complejo en los próximos años, a pesar de la posición debilitada del partido oficialista Morena en la Cámara Baja luego de las elecciones intermedias celebradas el domingo.

El partido izquierdista Morena, del presidente Andrés Manuel López Obrador, considerado hostil a la minería por muchos conocedores de la industria, se verá obligado a pactar con sus aliados del Partido del Trabajo y del Partido Verde Ecologista para mantener la mayoría simple dentro de los 500 escaños de la Cámara Baja. La alianza perdió la mayoría de dos tercios necesaria para introducir enmiendas constitucionales, aunque todavía tiene una supermayoría en el Senado, donde los escaños no estaban en juego.

Si bien algunos expertos señalan que un partido Morena debilitado deberá adoptar un enfoque más pragmático en la minería y abandonar o diluir sus objetivos más controvertidos, continúa siendo la fuerza política dominante del país.

“Morena sigue siendo el partido más fuerte del país. Ganó la mayor parte de la votación nacional para el Congreso y 12 de las 15 gobernaciones el domingo”, dijo a BNamericas Karla Schiaffino, analista sénior especializada en México de la consultora británica Verisk Maplecroft.

"Durante el próximo año, será suficiente para que AMLO ponga freno a nuevas oportunidades en el sector minero y socave la confianza de los inversionistas al promover el nacionalismo de recursos, como lo ha hecho en los últimos dos años".

TERRENO PERDIDO

Desde que AMLO asumió el cargo a fines de 2018, México ha perdido terreno como jurisdicción minera y ha retrocedido en el índice de atractivo para la inversión de la Encuesta Anual 2020 a Empresas Mineras del Instituto Fraser.

Además, México cayó en el índice de nacionalismo de recursos de Verisk Maplecroft de un puntaje de riesgo medio en el 1T18 a un puntaje de riesgo extremo en la actualidad.

Esto refleja en parte la decisión del presidente de congelar nuevas concesiones mineras y adoptar un enfoque más restringido en los permisos ambientales.

AMLO ha criticado abiertamente el historial ambiental, social y fiscal del sector y se ha comprometido a anteponer los intereses de las comunidades a los de las empresas mineras.

Morena también ha elaborado una serie de mociones destinadas a darle al gobierno un mayor control sobre la minería y aumentar los impuestos, aunque muchas no han prosperado.

Es poco probable que la postura de AMLO cambie radicalmente después de las elecciones intermedias, señala Schiaffino.

“Los cambios al Código de Minería o las modificaciones tributarias siguen al alcance de AMLO, lo que sustenta la incertidumbre para los inversionistas que pretenden expandir proyectos o concesiones vigentes”, indicó.

"En el futuro, esperamos que los riesgos relacionados con [...] licenciamiento social para la operación de los proyectos se amplifiquen con la postura nacionalista de AMLO, especialmente cuando es políticamente conveniente que el presidente se ponga del lado de las comunidades en contra de una empresa".

Otras propuestas controvertidas, como la prohibición de la minería en áreas naturales protegidas, no requieren una mayoría de dos tercios en la Cámara Baja para avanzar, señala Schiaffino.

SEÑAL ESPERANZADORA

Sin embargo, hay aspectos potencialmente positivos para las empresas mineras tras la erosión del control de Morena, entre ellos un enfoque más conciliador.

“Los resultados obligarán a AMLO a negociar con sus socios de coalición y con líderes opositores, lo que le exigirá hacer mayores concesiones que con la anterior composición de la cámara”, precisó Schiaffino.

También le resultará más difícil acelerar sus esfuerzos para inmiscuirse en autoridades autónomas y en el Poder Judicial.

“En última instancia, los resultados electorales son un buen augurio para México como democracia en consolidación, en la que los controles y equilibrios continúan funcionando, aunque de manera imperfecta”, añade Schiaffino.

Esa opinión es compartida por la consultora británica Control Risks.

“Una distribución más diversa de los escaños de la Cámara Baja obligará a Morena a negociar su agenda legislativa”, dijo a BNamericas el analista sénior Christian Wagner, especializado en las Américas, antes de las elecciones.

“El sector minero es un lobista muy activo y podrá encontrar espacios más amplios de diálogo con los legisladores de Morena”.

Es probable que el resultado de las elecciones intermedias obligue a Morena a abandonar algunas de sus propuestas más controvertidas, como las modificaciones a las instituciones autónomas y a la ley de amparos judiciales, indicó la compañía en un comunicado el martes.

Fuente: bnamericas.com