public

Nueva Ley de Aguas: Rigideces que Amenazan la Agricultura y la Minería en México

La reciente aprobación de la Ley de Aguas Nacionales por la Cámara de Diputados el 4 de diciembre de 2025 ha generado un profundo debate en sectores estratégicos como la

hace un mes

Última Publicación Lo que México no podría hacer sin minería por Editorial public


La reciente aprobación de la Ley de Aguas Nacionales por la Cámara de Diputados el 4 de diciembre de 2025 ha generado un profundo debate en sectores estratégicos como la agricultura y la minería. Aunque la reforma busca combatir la mercantilización ilegal del agua y promover la sostenibilidad, introduce modificaciones que, según expertos y productores, podrían provocar impactos desproporcionados en la productividad, la viabilidad operativa y la estabilidad económica del país.

A continuación, se presenta un análisis estructurado en tres ejes:


  1. Descripción del problema legal,
  2. Evidencia de impactos específicos,
  3. Implicaciones lógicas para la viabilidad sectorial.


1. Agricultura: Pérdida de derechos adquiridos y debilitamiento de la inversión


El problema legal

La prohibición de transmitir concesiones de agua entre particulares elimina la posibilidad de vender, heredar o transferir estos derechos, que constituyen el valor patrimonial de millones de hectáreas agrícolas. Anteriormente, estas concesiones —que representan el 76% del agua otorgada en México— permitían planificar a largo plazo en un país marcado por la escasez hídrica.


Evidencia del impacto

Productores de estados líderes en agricultura tecnificada, como Chihuahua, advierten que esta medida devaluará sus tierras y frenará inversiones millonarias en infraestructura de riego. Las protestas del 3 de diciembre de 2025, encabezadas por el Frente Nacional para el Rescate del Campo, reflejan el descontento de cultivadores de 25 estados.

Eraclio Rodríguez, productor y exdiputado, calificó la ley como “regresiva”, al considerar que despoja derechos adquiridos que han permitido el desarrollo agrícola de regiones áridas.

Implicaciones lógicas


Si los productores no pueden garantizar acceso al agua en el mediano plazo:


En síntesis, la ley privilegia el control estatal sin un esquema de transición que preserve la productividad.


2. Minería: Riesgos operativos y virtual prohibición en zonas estratégicas

El problema legal

Las modificaciones al Artículo 118 priorizan el uso humano del agua y restringen concesiones en zonas montañosas y sierras, donde opera el 80% de las minas en México. La redacción abre la puerta a prohibiciones implícitas para nuevos proyectos y revisiones severas de los existentes.

Evidencia del impacto

Organismos como la Camimex y la AIMMGM señalan que la reforma “prácticamente prohíbe” instalaciones mineras en gran parte del territorio nacional.

Esto ocurre pese a que:


La medida amenaza la continuidad de 3 millones de familias que dependen directa e indirectamente del sector, así como la producción de minerales estratégicos como cobre y litio, fundamentales para la transición energética global.


Implicaciones lógicas


Las restricciones aumentan costos operativos entre 20% y 30%, provocan relocalización de proyectos y reducen la competitividad de México frente a países como Perú o Chile.

Limitar a una industria que:



3. Problemas transversales: Falta de consulta y ausencia de equilibrio socioeconómico


El fondo del conflicto


Tanto agricultores como mineros denuncian que la legislación avanzó sin consulta suficiente, pese a solicitar aplazamientos para integrar análisis técnicos y socioeconómicos. La reforma fue aprobada contra reloj, ignorando las protestas y las solicitudes de diálogo.


Evidencia de preocupación


Organizaciones como Camimex y el Frente Nacional advierten que estas medidas generan “riesgos económicos y ambientales” al no reconocer:



Esto contrasta con el 14% del agua destinada al uso público, sector que no enfrenta las mismas rigideces.


Implicaciones lógicas

Una ley efectiva debe basarse en evidencia científica y capacidad institucional. Conagua, responsable de administrar más de 500 mil concesiones, enfrenta ya una sobrecarga operativa. Centralizar aún más el control del agua incrementa la burocracia, favorece la discrecionalidad y afecta sobre todo a pequeños productores y mineros.


En lugar de resolver la sobreexplotación, el texto legislativo puede agravar desigualdades regionales entre un norte árido y un sur húmedo, al mismo tiempo que compromete los objetivos internacionales de desarrollo sostenible.


Aunque la ley pretende desmercantilizar el agua y priorizar su uso humano, su diseño actual introduce rigideces que ignoran la realidad sectorial.

La agricultura pierde estabilidad patrimonial y la minería enfrenta amenazas operativas; dos sectores que, en conjunto, aportan alrededor del 20% del PIB nacional.

Se requiere una revisión integral, multisectorial y basada en evidencia técnica que garantice sostenibilidad sin frenar el crecimiento económico ni afectar a millones de familias. Organismos como Camimex, productores agrícolas y especialistas coinciden en un llamado urgente al Gobierno para corregir el rumbo y construir una política hídrica verdaderamente equitativa y viable

Editorial

Publicado hace un mes

¿Comentarios?

Déjanos tu opinión.