La emergencia se registró en Santa Bárbara de Iscuandé, Nariño, Colombia. Aunque los primeros reportes estimaban unas 30 personas en el lugar, no se ha confirmado que esa cifra corresponda a mineros desaparecidos.
Un deslizamiento de tierra registrado el 19 de octubre en una explotación de oro a cielo abierto dejó al menos 14 personas fallecidas y siete heridas, de acuerdo con el balance comunicado por autoridades de Nariño. El accidente ocurrió en una zona rural de Santa Bárbara de Iscuandé, en el suroccidente colombiano.
El desprendimiento afectó un área de extracción ubicada en las riberas del río Iscuandé y sepultó a varias personas que realizaban actividades mineras. Según explicó Álex González, secretario de Paz y Derechos Humanos del departamento, la emergencia se produjo por el colapso de un sector de la explotación.
Los primeros informes señalaron nueve fallecidos y estimaron que unas 30 personas se encontraban en el lugar. Esa cifra correspondía a una aproximación inicial de trabajadores presentes y no debe presentarse como un registro confirmado de 30 desaparecidos. El número de víctimas mortales aumentó conforme avanzó la atención de la emergencia.
Cuatro de las siete personas lesionadas fueron reportadas inicialmente en estado de gravedad. Las autoridades gestionaron su traslado a Tumaco para recibir atención médica especializada, mientras otros pacientes fueron llevados a Guapi, en el departamento del Cauca.
La actualización de las cifras presenta discrepancias. Un reporte posterior atribuido a la Secretaría de Minas de Nariño elevó a 17 el número de fallecidos y señaló que seis personas continuarían atrapadas. Sin embargo, esa información contrasta con declaraciones anteriores del gobierno departamental, que daban por concluidas las búsquedas y no registraban más desaparecidos. No fue posible confirmar de manera independiente un balance definitivo que resuelva estas diferencias.
Las condiciones geográficas también dificultaron la respuesta. Santa Bárbara de Iscuandé se encuentra en una región de acceso limitado, donde los desplazamientos dependen de embarcaciones y pequeñas aeronaves. A esas dificultades se sumaron preocupaciones de seguridad para el ingreso de ayuda humanitaria.
Tras el accidente, el gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, solicitó al Gobierno nacional acelerar la formalización de los pequeños mineros y fortalecer las condiciones de seguridad. El llamado busca reducir los riesgos para las comunidades que dependen de esta actividad como fuente de sustento.
¿Comentarios?
Déjanos tu opinión.