Sin minería no habría país: el mensaje detrás del Informe Anual de CAMIMEX
La minería sigue siendo uno de los cimientos menos visibles, pero más determinantes, del desarrollo nacional. Así lo deja claro el Informe Anual 2025 de la Cámara Minera de México (CAMIMEX), que documenta el comportamiento del sector durante 2024 y su impacto directo en la economía, el empleo y la vida cotidiana de millones de personas.
De acuerdo con el reporte, la minería mexicana logró recuperarse tras un periodo complejo y cerró el año con un crecimiento de 1.3%. El valor de la producción minero-metalúrgica superó los 312 mil millones de pesos, un incremento cercano al 20% respecto al año anterior, impulsado principalmente por los metales preciosos.
Más allá de los números, el informe pone sobre la mesa una idea contundente: sin minería no existirían las bases materiales que sostienen al país. Desde carreteras, hospitales y sistemas eléctricos, hasta dispositivos móviles, paneles solares o infraestructura industrial, todo parte de los minerales que se extraen del subsuelo mexicano.
La contribución del sector se refleja también en los indicadores macroeconómicos. La minería representa cerca del 3% del Producto Interno Bruto nacional y casi el 9% del PIB industrial, además de mantener una balanza comercial superavitaria gracias a exportaciones que superaron los 25 mil millones de dólares durante 2024.
El impacto social no es menor. Más de 416 mil personas cuentan con un empleo formal dentro del sector, y la participación de las mujeres continúa avanzando, alcanzando casi una quinta parte de la fuerza laboral minera. En muchas regiones del país, la minería sigue siendo la principal —y en algunos casos la única— fuente de empleo, infraestructura y desarrollo comunitario.
El informe también advierte sobre los retos que enfrenta la industria. La caída en la inversión destinada a exploración y la falta de certeza jurídica ponen en riesgo el desarrollo futuro del sector, justo en un contexto global donde la demanda de minerales estratégicos crece de la mano de la transición energética y la reconfiguración de las cadenas productivas.
CAMIMEX subraya que el desafío no es solo producir más, sino hacerlo con responsabilidad, diálogo y visión de largo plazo. La minería, señala el organismo, no es un obstáculo para el desarrollo, sino una herramienta indispensable para alcanzarlo.
En un país con profunda vocación minera, el mensaje es claro: entender la minería es entender cómo se construye México.