La plataforma plantea un seguimiento que vincula autorizaciones, responsables y evidencias para dar continuidad a los controles de seguridad entre frentes de trabajo, turnos y áreas.
Una inspección puede detectar una condición insegura, pero su atención requiere varios pasos: comunicar el hallazgo, asignar a quien debe corregirlo, establecer un plazo y comprobar la intervención. En ese recorrido concentra Terrand su propuesta para la minería: conectar los permisos de trabajo y las inspecciones con acciones cuyo avance pueda consultarse y documentarse.
La empresa desarrolla una plataforma de software por suscripción para gestionar seguridad, salud y medio ambiente, mantenimiento, calidad y operaciones. En su planteamiento para el sector minero, propone utilizar esa estructura para mantener unidos los registros que acompañan una actividad, desde su autorización hasta el seguimiento de las desviaciones identificadas.
El material técnico de Terrand dedicado a permisos e inspecciones mineras describe cuatro problemas operativos: bitácoras en papel, información fragmentada entre turnos, dificultades para reunir evidencias ante auditorías y mantenimiento reactivo de activos críticos. Su propuesta consiste en configurar procesos que permitan dar seguimiento a esas tareas dentro de un mismo sistema.
Uno de sus componentes son los formularios guiados. Según la presentación, pueden establecer campos obligatorios y validaciones antes de avanzar hacia la autorización de un trabajo. La configuración busca que la información necesaria quede registrada y que las aprobaciones correspondan a los responsables definidos para cada proceso.
En la práctica, esto permite estructurar una secuencia de revisión: identificar la actividad, documentar sus condiciones, incorporar las comprobaciones correspondientes y registrar la autorización. La utilidad del flujo depende de que sus requisitos reflejen los riesgos reales del trabajo y de que las verificaciones se realicen efectivamente en campo.
Para las inspecciones, Terrand plantea listas de verificación diferenciadas por rol y frente de trabajo. Los hallazgos pueden vincularse con acciones correctivas, responsables y fechas de cierre, acompañados por evidencia fotográfica y registros de ubicación. Así, la observación inicial conserva una relación con las tareas posteriores.
Ese seguimiento permite consultar qué desviaciones permanecen abiertas y quién tiene asignada su atención. La documentación pública de la compañía también describe tableros para visualizar el estado de inspecciones y acciones correctivas, además de historiales que registran quién intervino, cuándo y cuál fue el resultado.
Para una operación minera, esta continuidad puede ser relevante durante los cambios de turno. Un pendiente registrado necesita conservar su contexto: dónde se detectó, qué condición se observó, qué medida se indicó y qué falta por resolver. La propuesta tecnológica de Terrand busca mantener esa información disponible para los equipos involucrados.
La empresa incluye también permisos de trabajo, avisos de riesgo, investigaciones de incidentes, auditorías internas y gestión de equipo de protección personal entre los procesos que pueden digitalizarse. Su oferta permite abordar distintos componentes de la gestión preventiva dentro de una plataforma común.
La aplicación móvil funciona como punto de captura para completar formularios, consultar sitios o activos y registrar actividades. Su centro de ayuda distingue dos operaciones: actualizar la información que llega desde la plataforma web y sincronizar los registros generados en el dispositivo. Esta diferencia resulta relevante al organizar el trabajo en zonas con conectividad intermitente, donde la información capturada debe enviarse posteriormente al sistema central.
La configuración normativa exige especial atención. Por ejemplo, la NOM-033-STPS-2015 establece expresamente que no aplica a las minas subterráneas, salvo que dentro de sus instalaciones existan espacios confinados. Por ello, la selección de requisitos debe partir de las características de cada espacio y actividad, evitando clasificar de manera automática cualquier galería o labor subterránea bajo esa norma.
También es necesario mantener actualizadas las referencias utilizadas en los formularios. En materia de equipo de protección personal, la NOM-017-STPS-2024 sustituyó a la versión de 2008 tras el periodo de entrada en vigor establecido en su publicación. Esto implica revisar los criterios incorporados al sistema cuando cambian las disposiciones aplicables.
Terrand propone evaluar su esquema mediante un piloto de 60 días en un frente real. El programa presentado contempla dos semanas para revisar procesos y normativa aplicable, cuatro para configurar y cargar permisos e inspecciones, y dos para ejecutar el piloto y medir resultados. Se trata de una propuesta de implementación; el documento no acredita que ese piloto ya haya concluido en una mina determinada.
Para valorar una prueba de este tipo, pueden observarse indicadores como el tiempo de autorización, la cantidad de registros incompletos, los hallazgos vencidos y la disponibilidad de evidencias de cierre. Estas mediciones permitirían evaluar el funcionamiento del proceso en las condiciones particulares de la unidad.
La propuesta de Terrand coloca el seguimiento operativo en el centro de la digitalización. Su aplicación en minería deberá mostrar cómo cada registro ayuda a sostener una decisión: autorizar una tarea con las comprobaciones correspondientes, atender una desviación o verificar que una medida correctiva fue ejecutada.
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