IEA advierte que la concentración de minerales críticos ya representa un riesgo económico global
La seguridad en el suministro de minerales críticos dejó de ser una preocupación de largo plazo para convertirse en un desafío inmediato para las industrias energética, automotriz, tecnológica y de defensa, advirtió la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés).
En su informe Global Critical Minerals Outlook 2026, el organismo señala que las restricciones comerciales, la concentración del procesamiento y el aumento de los precios están modificando el mercado internacional de materias primas como cobre, litio, cobalto, grafito, tierras raras, galio, germanio y tungsteno.
Los precios de los metales básicos, entre ellos aluminio, cobre y estaño, aumentaron alrededor de un tercio entre enero de 2025 y abril de 2026. El cobre alcanzó niveles récord, mientras que el litio más que duplicó su precio debido al crecimiento de la demanda para almacenamiento energético y a las limitaciones de la oferta. El cobalto, por su parte, registró un incremento cercano al 130%, impulsado principalmente por las restricciones de exportación de la República Democrática del Congo.
La presión fue todavía mayor en algunos minerales estratégicos de mercados pequeños. De acuerdo con la IEA, sus precios se duplicaron, mientras que el tungsteno llegó a multiplicarse por seis. En Europa, el galio y las tierras raras pesadas, como disprosio y terbio, se comercializan actualmente a precios aproximadamente cinco veces superiores a los registrados dentro de China.
La refinación continúa altamente concentrada
El organismo internacional alertó que la concentración geográfica aumentó nuevamente durante 2025. Sin considerar las tierras raras, la participación promedio del principal país refinador pasó de 70% en 2023 a 72% en 2025.
Durante los últimos dos años, Indonesia concentró gran parte del crecimiento de la producción refinada de níquel, mientras que China encabezó la expansión en otros minerales esenciales para la transición energética. En mercados como manganeso, níquel y grafito, prácticamente todo el crecimiento de la oferta provino del proveedor dominante.
La IEA considera que las nuevas restricciones a la exportación han convertido esa concentración en una vulnerabilidad económica tangible. Desde 2023 se triplicó el número de códigos arancelarios sujetos a controles de exportación por parte de China. También se aplicaron medidas en la República Democrática del Congo para el cobalto, en Zimbabue para el litio y en Mozambique para el grafito.
El reporte estima que la aplicación total de las restricciones chinas sobre tierras raras podría poner en riesgo hasta 6.5 billones de dólares anuales de producción fuera de China, especialmente en los sectores automotriz, tecnológico, energético y de defensa. Una interrupción completa del comercio de grafito grado batería comprometería más de 300 mil millones de dólares anuales en producción industrial.
Persistirá el déficit de cobre hacia 2035
Aunque el avance de nuevos proyectos mejoró parcialmente las perspectivas de suministro, la IEA prevé que los déficits de cobre y litio continuarán hasta 2035.
En el caso del cobre, la brecha proyectada entre la oferta disponible y la demanda esperada para 2035 disminuyó de aproximadamente 30% en el informe anterior a 25%, debido principalmente al avance de proyectos en la República Democrática del Congo y Zambia.
La inversión, sin embargo, perdió impulso. El gasto destinado a minerales críticos cayó 9% durante 2025, terminando con varios años de crecimiento. Las inversiones en metales para baterías disminuyeron más de 20%, mientras que las empresas de litio redujeron su gasto alrededor de 40%.
El cobre fue la excepción: las compañías enfocadas en este metal aumentaron sus inversiones 8%, ante las expectativas favorables de demanda a largo plazo. El gasto global en exploración también retrocedió más de 10%, con caídas cercanas a 45% en litio y níquel.
América Latina tiene oportunidad de ampliar su participación
La IEA identifica a América Latina y el Caribe como una de las regiones con mayor capacidad para contribuir a la diversificación de las cadenas mundiales.
La región aporta cerca de 40% de la producción minera mundial de cobre, más de 20% de la producción de estaño y zinc y aproximadamente una cuarta parte del suministro global de litio. La producción latinoamericana de este último mineral podría crecer cerca de 50% hacia el final de la década.
No obstante, América Latina procesa localmente apenas alrededor de una quinta parte de los principales minerales energéticos que extrae, con excepción del litio, donde existe una mayor integración química.
La Agencia calcula que, si la región refinara localmente litio, níquel, cobalto, grafito y tierras raras, además de procesar dos terceras partes de su producción de cobre, el valor económico generado podría aumentar casi 50% y alcanzar aproximadamente 220 mil millones de dólares para 2035.
Para aprovechar esa oportunidad será necesario reducir los costos financieros, mejorar la infraestructura de energía y agua, desarrollar capacidades tecnológicas y fortalecer la relación con las comunidades vinculadas a los proyectos mineros.
Diversificar tendrá un costo, pero reduciría riesgos
La IEA sostiene que los gobiernos deberán combinar financiamiento público, créditos, garantías, contratos de compra, reservas estratégicas e incentivos para impulsar proyectos fuera de los países dominantes.
El organismo reconoce que construir instalaciones de refinación en nuevas regiones puede resultar entre 20% y más de 150% más costoso en términos de capital. Los costos operativos son, en promedio, cerca de 50% superiores debido al precio de la energía, los insumos y las limitaciones tecnológicas.
Sin embargo, el impacto para los consumidores podría ser limitado. Los minerales críticos representan alrededor de 3% del precio de un vehículo eléctrico promedio, mientras que las tierras raras equivalen a menos de 1% del valor total de un automóvil.
Según el análisis, incluso si los precios de las tierras raras se triplicaran, el costo de un vehículo aumentaría solamente 0.1%. La IEA plantea que este gasto adicional podría entenderse como una “prima de seguridad” destinada a reducir la exposición económica ante interrupciones de suministro.
El informe concluye que la diversificación no dependerá únicamente de abrir nuevas minas. También será necesario desarrollar refinación, manufactura, tecnología especializada, equipos, reciclaje y personal capacitado a lo largo de toda la cadena de valor.
Fuente: Agencia Internacional de Energía, Global Critical Minerals