Velardeña consolida una operación de zinc con tecnología, seguridad y desarrollo local en Durango
La Unidad Minera Velardeña, de Industrias Peñoles, se ha consolidado como una de las operaciones de zinc más relevantes de México por su capacidad productiva, el nivel de tecnificación de sus procesos subterráneos, sus sistemas de seguridad, el uso eficiente de recursos y la derrama económica que genera en su zona de influencia.
Ubicada en Cuencamé, Durango, Velardeña es una de las minas de zinc más importantes de México y una operación estratégica para la producción nacional de este metal, tanto por su capacidad productiva como por su aportación a Durango, uno de los principales estados productores de zinc en el país.
La unidad es propiedad 100% de Industrias Peñoles, opera desde 2013 y está integrada por una mina subterránea y una planta de beneficio. Su construcción representó una inversión de 206 millones de dólares.
La capacidad instalada alcanza 2.8 millones de toneladas de mineral molido por año, equivalente a alrededor de 8 mil 400 toneladas diarias de procesamiento. El zinc es su principal producto y representa cerca de 85% de las ventas de concentrados, aunque durante el proceso también se obtienen plomo, cobre, plata y pequeñas cantidades de oro.
Tecnología para una mina cada vez más conectada
Uno de los principales diferenciadores de Velardeña es la incorporación de tecnología para monitorear y operar distintas etapas del proceso minero.
La unidad cuenta con un Centro de Operaciones Seguras (COS), desde donde se supervisan variables relacionadas con personal, equipos y condiciones operativas.
Velardeña dispone además de una red de fibra óptica tanto en superficie como en el interior de la mina, infraestructura que permite soportar sistemas de comunicación, localización y monitoreo en tiempo real.
La operación fue también la primera unidad de Peñoles en implementar una red privada 4G/5G, con la que se fortalece la conectividad en una actividad que se desarrolla a distintos niveles bajo tierra.
Entre los sistemas utilizados se encuentra Key Out, destinado al registro y ubicación de personal y equipos, además de plataformas para monitorear calidad del aire, microsismos y sistemas contra incendio.
A ello se suma un sistema de detección de proximidad, diseñado para prevenir colisiones y atropellamientos en zonas donde coinciden maquinaria y trabajadores.
Equipos eléctricos y operación remota
Velardeña también ha incorporado equipos a batería para algunas labores subterráneas.
Entre ellos se encuentra el scoop-tram a batería, utilizado para el movimiento de material y cuya operación evita emisiones directas asociadas con equipos convencionales a combustión.
La automatización alcanza además etapas de mayor riesgo. La unidad utiliza sistemas que permiten realizar voladuras a distancia desde superficie, así como operación remota de equipos mediante tecnologías como SIMBA y Teleremoto.
Estas herramientas permiten ejecutar determinadas tareas reduciendo la exposición directa del personal en zonas operativas.
Del rebaje al concentrado
El proceso minero comienza con el desarrollo y preparación de rebajes, seguido de perforación y voladura.
Para perforar la roca se utilizan equipos conocidos como jumbos. Después de la fragmentación, maquinaria de bajo perfil recoge el mineral y lo deposita en unidades especializadas para su traslado.
Velardeña cuenta con 11 camiones de bajo perfil con capacidad de 35 toneladas cada uno, utilizados para mover el material extraído.
En las zonas de mayor profundidad, el mineral pasa además por sistemas de extracción y reducción de tamaño antes de continuar hacia superficie.
La seguridad geotécnica forma parte de cada ciclo de trabajo. Después de la fragmentación se revisan las áreas y se retira material suelto mediante equipos mecanizados. Posteriormente se colocan anclajes con varillas de acero o fibra de vidrio, dependiendo de las condiciones de cada zona, para reforzar la estabilidad de las áreas de trabajo.
Una vez en superficie, el mineral ingresa a la planta de beneficio, donde atraviesa las etapas de trituración, molienda, flotación, espesamiento y filtrado.
El resultado son concentrados de zinc, plomo y cobre que continúan posteriormente dentro de la cadena metalúrgica para su procesamiento y refinación.
Seguridad con monitoreo en tiempo real
La operación ha reforzado sus condiciones de seguridad mediante sistemas tecnológicos que permiten conocer en tiempo real la ubicación de personas y equipos dentro de la mina.
La infraestructura incluye monitoreo de calidad del aire, gases, polvo y otras condiciones del ambiente subterráneo, además de sistemas destinados a reducir riesgos de interacción entre maquinaria y personal.
Estos elementos complementan las medidas tradicionales de sostenimiento, ventilación, comunicación y control operativo, integrando la seguridad física con herramientas digitales.
Gestión y recirculación del agua
Velardeña cuenta con un sistema de recirculación de agua que conecta diferentes etapas de la operación.
El circuito integra mina, piletas, espesadores, planta de beneficio, presa de jales y plantas de tratamiento, permitiendo reincorporar agua al proceso productivo y disminuir la necesidad de utilizar agua fresca.
A este esquema se suman monitoreos periódicos de calidad del agua y otros parámetros ambientales.
Reforestación y eficiencia energética
En 2024, la unidad reportó trabajos de reforestación en 184 hectáreas de sitios colindantes, con la plantación de 20 mil 036 ejemplares de especies nativas y endémicas.
En eficiencia energética, Velardeña sustituyó el 100% de sus lámparas fluorescentes por tecnología LED.
De acuerdo con la información presentada por la unidad, este cambio permite ahorros superiores al 80% en consumo energético, además de menor emisión de calor y una mayor vida útil de los equipos.
Velardeña mantiene también programas para el manejo de papel, residuos orgánicos e inorgánicos, vidrio, plástico, electrónicos, neumáticos, madera, pilas y cartuchos de tinta, mediante esquemas de reciclaje, reutilización y disposición con empresas autorizadas.
Cerca de 4 mil empleos vinculados
La relevancia de la mina también se refleja en su impacto laboral.
Velardeña reporta 1,210 empleos directos y 2,760 indirectos, lo que representa cerca de 4 mil puestos de trabajo vinculados con la operación.
Dentro de su estructura se contabilizan 137 empleados, 413 contratistas y 641 trabajadores sindicalizados.
Además, 85% del personal colaborador proviene de comunidades aledañas, lo que permite que buena parte del empleo generado permanezca en la región. La participación femenina dentro de la unidad alcanza 18%.
La empresa también ha señalado que el impacto económico de la mina alcanza a cerca de 8 mil personas cuando se consideran empleos, proveedores y otras actividades relacionadas con su presencia en la zona.
Proveeduría que permanece en la región
La actividad de Velardeña ha permitido desarrollar una red de negocios vinculados con la mina.
La unidad trabaja en el fortalecimiento y profesionalización de 25 proveedores locales, relacionados con insumos, servicios eléctricos, alimentación, limpieza, acarreo, obra civil, obra minera y otros servicios especializados.
También reporta 39 proveedores en el municipio de Cuencamé y 114 proveedores a nivel estatal en Durango.
Esta integración permite que parte del gasto operativo permanezca en la región y fortalezca empresas capaces de ofrecer servicios tanto a la minería como a otras actividades productivas.
Reconocimientos y certificaciones
Velardeña cuenta con distintos reconocimientos asociados con seguridad, gestión ambiental y responsabilidad social.
Entre ellos se encuentran Excelencia Ambiental de PROFEPA, las certificaciones ISO 45001 e ISO 14001, el distintivo ELSSA del IMSS, el reconocimiento Empresa de 10 de Infonavit y acreditaciones relacionadas con Empresa Socialmente Responsable.
La unidad también mantiene certificaciones vinculadas con cadenas de valor libres de conflicto y reconocimientos ambientales otorgados por autoridades federales.
Con más de una década de operación, Velardeña reúne producción de zinc, conectividad 4G/5G, fibra óptica subterránea, maquinaria a batería, operación remota, monitoreo digital, recirculación de agua, eficiencia energética, empleo regional y desarrollo de proveedores.
La combinación de estos elementos muestra cómo una operación minera subterránea puede integrar productividad, tecnología y seguridad mientras mantiene una relación económica directa con las comunidades que la rodean.