La actividad industrial en México volvió a mostrar signos de debilidad al cierre de 2025. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en noviembre la producción industrial registró una caída de 0.8 % en comparación anual, confirmando una tendencia negativa que se ha mantenido durante gran parte del año.
Con este resultado, el indicador acumula un retroceso de 1.6 % en los primeros once meses de 2025, frente al mismo periodo del año anterior, reflejando un entorno de bajo dinamismo en el sector secundario de la economía.
Entre los componentes que integran la producción industrial, la minería fue uno de los sectores más afectados, al registrar una disminución anual de 7.1 %, posicionándose como el rubro con la mayor contracción. A este desempeño se suman las industrias manufactureras, con una baja de 0.7 %, así como el sector de generación y suministro de energía eléctrica, agua y gas, que mostró un retroceso de 0.6 %. La construcción tampoco logró revertir la tendencia negativa, con una caída anual de 1.7 %.
En contraste, las cifras desestacionalizadas muestran que la actividad industrial presentó un avance mensual de 0.6 %, impulsado principalmente por la construcción, que creció 1.6 %, y por las manufacturas, con un incremento de 0.5 % respecto a octubre. No obstante, estos avances no fueron suficientes para compensar la debilidad observada a tasa anual, particularmente en la minería.
El desempeño del sector industrial se da en un contexto económico marcado por un crecimiento moderado. Para 2025, las expectativas del Producto Interno Bruto (PIB) se ubicaron en un rango bajo, lo que ha limitado la recuperación sostenida de actividades clave para la economía nacional.
La persistente contracción de la minería resulta especialmente relevante, al tratarse de una actividad estratégica para múltiples cadenas productivas, así como para la generación de empleo e inversión en diversas regiones del país. Analistas coinciden en que la combinación de factores internos y externos continúa presionando al sector, que enfrenta retos tanto estructurales como coyunturales.
Si bien se han observado repuntes mensuales aislados, el comportamiento general de la producción industrial sugiere que la recuperación aún enfrenta obstáculos importantes, lo que mantiene la atención puesta en la evolución de estos indicadores durante los primeros meses de 2026.
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