Southern Copper observa un nuevo escenario de diálogo con el gobierno mexicano
La relación entre la industria minera y el gobierno federal comienza a mostrar señales de distensión. En este contexto, Southern Copper Corporation destacó recientemente un entorno de mayor entendimiento con las autoridades mexicanas, lo que podría marcar un punto de inflexión para el desarrollo de proyectos estratégicos en el país.
La empresa, una de las principales productoras de cobre a nivel global y filial de Grupo México, reconoció que en los últimos meses se ha fortalecido la comunicación con distintas instancias gubernamentales, permitiendo avanzar en conversaciones que anteriormente se encontraban detenidas por temas regulatorios y administrativos.
Este cambio de tono ocurre después de un periodo complejo para el sector minero, caracterizado por la acumulación de permisos pendientes, particularmente en materia ambiental y de uso de agua. De acuerdo con información corporativa, la compañía mantiene en cartera diversos proyectos de inversión en México que, de concretarse, representarían una importante derrama económica y generación de empleo en varias regiones del país.
Southern Copper subrayó que México continúa siendo un territorio clave para sus operaciones, tanto por su potencial geológico como por su infraestructura minera instalada. En ese sentido, la empresa ha reiterado su disposición para trabajar de manera coordinada con el Gobierno de México, bajo esquemas que prioricen el cumplimiento normativo, el desarrollo regional y la sostenibilidad de largo plazo.
Especialistas del sector consideran que un mejor clima de entendimiento entre autoridades y empresas mineras podría contribuir a reactivar inversiones que permanecen en pausa, además de enviar una señal de certidumbre a otros actores de la industria extractiva.
Aunque persisten retos en materia de trámites y tiempos de autorización, el diálogo abierto entre Southern Copper y el gobierno federal abre la posibilidad de un nuevo capítulo para la minería en México, en un momento en el que el cobre se consolida como un insumo estratégico para la transición energética y el desarrollo industrial.