Los precios de los metales preciosos arrancaron la semana con una recuperación moderada en los mercados internacionales, luego de los fuertes movimientos registrados en días recientes. El oro y la plata avanzaron en la sesión asiática del lunes, en un contexto marcado por la cautela de los inversionistas ante la publicación de indicadores económicos clave en Estados Unidos y los ajustes derivados de la política monetaria.
La semana pasada estuvo dominada por una elevada volatilidad en el mercado de metales, impulsada por la fortaleza del dólar y la toma de utilidades tras los máximos alcanzados a inicios de febrero. El fortalecimiento de la divisa estadounidense presionó los precios del oro y la plata, al encarecerlos para los compradores que operan en otras monedas, lo que provocó ventas generalizadas.
A este escenario se sumó un enfriamiento en la demanda de activos considerados refugio, luego de que Estados Unidos e Irán mostraran avances en sus negociaciones diplomáticas durante el fin de semana. La disminución en la percepción de riesgo geopolítico redujo el atractivo inmediato del oro como instrumento de protección, aunque el metal logró estabilizarse y recuperar parte del terreno perdido.
El foco de los mercados se traslada ahora a los próximos datos económicos de la mayor economía del mundo, especialmente el reporte de empleo no agrícola y las cifras de inflación. Estos indicadores serán determinantes para anticipar los siguientes movimientos de la Reserva Federal y, por ende, el rumbo de los activos financieros sensibles a las tasas de interés.
Pese a la corrección reciente desde niveles récord, el desempeño acumulado de los metales preciosos en lo que va del año sigue siendo positivo. El oro y la plata mantienen ganancias relevantes, lo que refleja que el interés de largo plazo por estos activos no se ha diluido, aunque su comportamiento continúa estrechamente ligado a las expectativas sobre el dólar, las tasas de interés y el entorno internacional.
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