OEM líderes reducen 40% el tiempo improductivo y redefinen la rentabilidad en la industria


En un contexto global caracterizado por la volatilidad en la cadena de suministro, la presión en costos y la alta rotación de personal, los fabricantes de maquinaria están transformando su estrategia operativa. Un reciente estudio internacional revela que los OEM con mejor desempeño han logrado reducir hasta en 40% el tiempo de recuperación ante interrupciones, fortaleciendo de manera directa su rentabilidad y la confianza de sus clientes.

El informe, elaborado por Rockwell Automation a partir de la opinión de 500 líderes del sector en 17 países, muestra que el liderazgo industrial ya no se basa únicamente en desarrollar la máquina más avanzada, sino en garantizar resultados consistentes incluso bajo condiciones impredecibles.

De acuerdo con Evan Kaiser, vicepresidente del mercado global de OEM e industrias emergentes de la compañía, la nueva competitividad del sector responde a una visión más integral del negocio. La prioridad es construir organizaciones capaces de mantener un desempeño estable pese a la rotación de talento, las disrupciones logísticas y la presión constante del mercado.

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio señala que las interrupciones operativas duran en promedio 40 horas y pueden generar pérdidas cercanas a 3.6 millones de dólares. Frente a este escenario, los OEM líderes han diseñado soluciones que permiten a sus clientes recuperar operaciones en menos de 24 horas, mediante sistemas que detectan fallas de manera anticipada y restablecen el rendimiento con mayor agilidad.

La inestabilidad laboral se consolida como un desafío estructural. En algunas regiones, la rotación alcanza hasta 47%. Para enfrentar esta realidad, los fabricantes más avanzados están integrando el conocimiento técnico directamente en sus máquinas y flujos de trabajo digitales, reduciendo la dependencia de habilidades individuales y facilitando la capacitación acelerada de nuevos colaboradores.

El estudio también evidencia una evolución en la medición del desempeño. Además de los indicadores tradicionales de producción, los OEM de alto rendimiento priorizan métricas vinculadas a la rentabilidad y los resultados del cliente, como el costo de los productos vendidos, el cumplimiento en tiempos de entrega y la recuperación del tiempo improductivo. A estas se suman indicadores centrados en las personas, como la seguridad y la satisfacción laboral.

En materia tecnológica, la tendencia apunta a una implementación estratégica de herramientas como gemelos digitales, robots móviles autónomos y cobots. El objetivo no es resolver problemas aislados, sino diseñar calidad desde el origen y utilizar los datos obtenidos en campo para perfeccionar futuras generaciones de maquinaria.

Finalmente, la ciberseguridad y el cumplimiento normativo se posicionan como elementos diferenciadores. Los OEM líderes integran la protección digital desde la fase de diseño del producto, tratándola con el mismo rigor que la seguridad industrial, lo que facilita el acceso a mercados, reduce retrasos y fortalece la credibilidad ante los clientes.

El panorama que traza la investigación es claro: la resiliencia se ha convertido en la nueva base de la competitividad industrial. En una industria donde la incertidumbre es constante, quienes logran recuperarse más rápido y operar con coherencia están marcando el rumbo del sector.