El proyecto minero Cordero avanza como una de las apuestas más relevantes para la reactivación económica en el sur del estado, con una proyección de generación de hasta 4 mil empleos durante su desarrollo.
De acuerdo con autoridades municipales, la iniciativa se encuentra en una etapa clave, a la espera de la autorización de permisos federales, requisito indispensable para iniciar operaciones. Este proceso, que actualmente depende de instancias del Gobierno Federal, podría definirse en el corto plazo, lo que marcaría el arranque de uno de los proyectos mineros más ambiciosos de la región.
Impacto laboral y proyección a largo plazo
El desarrollo contempla una primera fase con aproximadamente 2 mil empleos directos, con potencial de crecimiento progresivo conforme avance la operación, alcanzando entre 3 mil y 4 mil plazas en total. Este esquema está proyectado a una vida útil cercana a los 30 años, lo que lo posiciona como un detonador económico sostenido para Parral y municipios cercanos.
Más allá de la generación de empleo, el proyecto representa una oportunidad para fortalecer cadenas productivas locales, particularmente en sectores como servicios, logística y proveeduría industrial.
Prioridad a proveedores locales
Uno de los ejes estratégicos del proyecto es impulsar la participación de empresas de la región. Autoridades han promovido reuniones con empresarios locales para integrarlos a la cadena de suministro, además de programas de capacitación que permitan elevar sus estándares operativos.
Incluso, ya se cuenta con un padrón de posibles proveedores, quienes podrían integrarse en etapas iniciales del proyecto, fortaleciendo así la economía interna y evitando la fuga de capital hacia otras regiones.
Un proyecto de gran escala para la minería nacional
El proyecto Cordero es considerado uno de los desarrollos de plata más relevantes a nivel mundial y podría posicionar nuevamente a Parral como un referente histórico del sector. Su magnitud no solo implica producción minera, sino también inversión, capacitación y generación de infraestructura.
Desarrollo con visión de permanencia
Autoridades locales han subrayado que el verdadero reto no será únicamente la operación minera, sino el legado que deje en la región. La meta es que, durante su vida útil, el proyecto impulse la creación de empresas, el crecimiento industrial y el desarrollo de infraestructura que permanezca incluso después de su conclusión.
En este sentido, el proyecto Cordero se perfila no solo como una inversión minera, sino como un motor de transformación económica para el sur de Chihuahua.
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