En un momento clave para la industria minera, la compañía canadiense Avino Silver & Gold Mines dio a conocer la primera estimación consolidada de sus reservas minerales, alcanzando 127 millones de onzas de plata equivalente, un anuncio que marca un punto de inflexión en su estrategia de crecimiento en el país.
El cálculo integra sus principales activos en territorio duranguense, entre ellos la histórica mina Avino, el proyecto La Preciosa y su sistema de relaves de óxidos. Más allá de la cifra, el dato relevante es lo que representa: una base sólida que permite proyectar operaciones sostenidas a largo plazo.
De acuerdo con la información presentada por la empresa, estas reservas se sustentan en aproximadamente 27 millones de toneladas de mineral, con contenido de plata, oro y cobre. Esta combinación no solo diversifica el valor del yacimiento, sino que también abre oportunidades en distintos mercados, en un contexto internacional donde los metales estratégicos mantienen una alta demanda.
Uno de los aspectos que más llamó la atención del reporte es el nivel de conversión de recursos a reservas, que alcanza el 42%. En términos prácticos, esto significa que una parte importante del potencial geológico ya cuenta con la certeza técnica y económica necesaria para ser explotado, lo que reduce riesgos y fortalece la planeación operativa de la compañía.
En el desglose por proyectos, La Preciosa destaca como el activo con mayor peso dentro del portafolio, concentrando la mayor cantidad de plata. Mientras tanto, la mina Avino continúa aportando valor a través de su contenido de oro y cobre, consolidando un perfil productivo más equilibrado.
A la par de este anuncio, la empresa también reportó un crecimiento en sus recursos minerales medidos e indicados, que superan las 300 millones de onzas de plata equivalente. Este incremento responde, en buena medida, a los trabajos de exploración que han permitido ampliar el conocimiento geológico de la zona.
Mirando hacia adelante, Avino ya traza su siguiente paso. Para 2026, contempla un programa de exploración que podría alcanzar hasta 30 mil metros de perforación, con el objetivo de seguir ampliando su base de recursos y, eventualmente, convertirlos en nuevas reservas.
En un entorno donde la minería enfrenta retos regulatorios, sociales y ambientales, este tipo de avances no solo reflejan capacidad técnica, sino también una apuesta por la permanencia. En el caso de Avino, el mensaje es claro: consolidar su operación en México con una visión de largo plazo y con Durango como uno de sus principales pilares.
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