En los pasados siete años la inversión que realizan las empresas en actividades de exploración minera en México se desplomó 63 por ciento, revelan datos de la Cámara Minera de México (Camimex).

Según el organismo, en 2012 la industria minera inyectó al país mil 165 millones de dólares para encontrar nuevos yacimientos en territorio nacional, cifra que cayó hasta 399 millones de dólares en 2020.

Si bien el año pasado fue atípico por las afectaciones de la pandemia de Covid-19, la menor inversión en exploración es una constante, pues para 2019 la cifra fue de 536 millones de dólares, 54 por ciento menos respecto a la de 2012.

Para Fernando Alanís, presidente de la Camimex, organismo que aglutina a 120 mineras que aportan 90 por ciento de la producción de minerales del país, el desplome delos pasados siete años tiene que ver con que México ha perdido atractivo en la industria minera.

Recordó que el primer golpe que resintieron los inversionistas se dio en 2014, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, cuando se decidió que las empresas mineras no podrían deducir los gastos de exploración. “Eso tuvo un gran impacto en la inversión”.

Datos de la Camimex muestran que en 2014 el gasto en exploración de las mineras ascendió a 856 millones de dólares, suma que cayó hasta 528 millones de dólares en 2015, es decir, un desplome de 38 por ciento de un año a otro.

De acuerdo con Alanís, las cifras del sector minero son un indicador de que México está dejando de ser atractivo para la inversión: “La realidad es que no se está generando certidumbre suficiente, cuando los inversionistas ven cambios de leyes o iniciativas sin sustento, se merma la credibilidad del país y se genera incertidumbre”.

Muestra de lo anterior, dijo, es que actualmente México ocupa la posición 34 de 77 dentro del indicador anual del Instituto Fraser de Canadá, que mide el interés de las empresas en invertir en el sector extractivo, esto cuando en 2011 se encontraba en el sitio 8.

Dicho índice, detalló el presidente de la Camimex, evalúa 15 componentes clave para los inversionistas, como infraestructura en el país, puertos, caminos, mano de obra, seguridad, régimen fiscal, estado de derecho, legislación laboral, entre otros.

Para incrementar la inversión de la industria, cuyo aporte al país equivale a 2.1 por ciento del producto interno bruto, Alanís señaló que es necesario que el gobierno brinde certidumbre a los inversionistas, dado que se trata de un negocio de largo plazo en el que pueden pasar hasta 30 años antes de recuperar lo invertido.

“Certidumbre. Esa palabra es el problema, este es un negocio de muy largo plazo, son inversiones muy importantes de cientos o de miles de millones de dólares, con un periodo de recuperación de 20 o 30 años, por lo que se necesita tener certidumbre de largo plazo”, puntualizó el líder empresarial.

Fuente: La Jornada