Por su cercanía con la mina, los pobladores de esta comunidad ubicada en Mazapil temían que su agua no fuera segura debido a los procesos de la operación, por lo que Newmont Peñasquito instaló una planta potabilizadora.

Antes de la llegada de esta empresa, consumían agua de un pozo que existía desde 2001, y aunque no se le hacían mediciones, eran frecuentes las enfermedades del riñón y una de las posibles causas podía ser la alta presencia de metales, pero ahora se le da la calidad que se requiere.

Mesas de Portezuelos es una comunidad de alrededor de cerca de 400 habitantes; antes de la llegada de la mina había menos de la mitad debido a que la mayoría se iba a buscar trabajo fuera.

Este pequeño poblado es uno de los que atiende Newmont Peñasquito para la disponibilidad del agua, con infraestructura que permite que sea consumida con seguridad por los habitantes, quienes conformaron un comité ciudadano para verificar que así sea.

Este comité tiene 5 años de haber sido formado, y desde entonces revisan que se hagan monitoreos de calidad no sólo por la mina, sino también por una empresa independiente para tener más certeza, indicó el delegado de Mesas del Portezuelo, Gerardo Morquecho.

“Antes de esto la tomábamos del pozo; cuando llegó la mina se empezó a tener desconfianza y se llegó a un arreglo. Hasta ahorita se ha trabajado bien”, dijo.

Vicente Herrera es uno de los operadores de la planta potabilizadora y también habitante de la comunidad, quien aseguró que si observara que el agua no está dentro de las normas no permitiría que se siguiera consumiendo.

Su familia vive en el poblado y una de las causas por las que lo pusieron en ese empleo es porque esperan que no defraude a sus vecinos, además de que sea honesto.

Explicó que el agua que llega del pozo se trata con carbón para quitarle metales y se le añade cloro, principalmente, con lo cual se cumple con la normatividad para que pueda ser consumida por las personas.

Agregó que incluso puede ser bebida como sale del pozo, pero a raíz de la desconfianza de la gente se instaló la planta tratadora y la garantía es total.

Aun así, Vicente Herrera manifestó que hay pobladores que deciden comprar garrafones, aunque cuando bebían el líquido directamente del pozo no sabían la calidad que tenía; ahora “la mayoría es consciente que es buena el agua, es mejor”.

Este pozo tiene suficiente agua para que se puedan tratar 100 mil litros por día y contar con un abasto constante; sin embargo, éste a veces falla debido a que se va la electricidad en el pueblo.

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Para evitar este problema se utiliza un generador de energía que opera con gasolina y recientemente se instalaron paneles solares por parte de Newmont, que también absorbe el resto de los costos para que no les cueste el servicio de agua a los habitantes.

Una de las propuestas de la comunidad que está en proceso de concretarse es la instalación de una pileta para dar de beber al ganado y que no consuma el agua que viene de la planta tratadora. Para la agricultura se usan otros 2 pozos que también son monitoreados en laboratorios.


Fuente: zacatecasonline.com.mx