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Oportunidades de desarrollo

Pese a que su solución constituía una propuesta de campaña de parte del gobierno de la cuarta transformación, los problemas de desequilibrio e inequidades que han afectado a México durante

hace un año

Última Publicación Inicia la 5ª Semana de Minería en la Universidad Autónoma de Guerrero por Editorial public

Pese a que su solución constituía una propuesta de campaña de parte del gobierno de la cuarta transformación, los problemas de desequilibrio e inequidades que han afectado a México durante los últimos años se han agravado.

Problemas como la pobreza, la inseguridad o la falta de acceso a la salud y la mermada calidad de la educación se han agudizado al tiempo que los mecanismos y programas que (aunque de manera insuficiente) antes atendían la problemática se han desmantelado. En su reemplazo, han llegado políticas que en todos los sentidos se han quedado cortas.

Se podrá decir en su defensa que la pandemia de Covid-19 vino a dar al traste con las motivaciones transformadoras, pero lo cierto es que desde septiembre del 2018 se llegó a un punto de inflexión en el ritmo de crecimiento económico, como producto de las señales de incertidumbre y falta de certeza que generó la decisión de cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Sin duda con la pandemia el asunto se agravó, pero la falta de pericia en su manejo, en materia de salud y economía, fueron evidentes, aunque también evidente el manejo mediático intenso para tratar de minimizar las omisiones.

De hecho con base en los datos del World Mortality Data Set y del Fondo Monetario Internacional, pese a lo que se sostuvo desde el discurso oficial, durante la pandemia México se ubicó como uno de los países con más muertes y mayor impacto económico negativo, junto con Ecuador, Sudáfrica y Ucrania

Incluso, revisando la variación acumulada del cuarto trimestre de 2018 al tercer trimestre de 2022 entre los países de la OCDE, se puede observar que mientras el Producto Interno Bruto de países como Colombia, Costa Rica, y Chile se mantuvo en 14.6%, 10.5% y 6.8% respectivamente, México registró un limitado 0.1% que dejó en evidencia la falta de reflejos en la recuperación económica provocada por las malas decisiones aplicadas durante la pandemia.

Un elemento que muestra con especial claridad el nivel de descomposición de la estrategia económica en nuestro país es el contraste entre los 14 mil mexicanos que se detenían en diciembre de 2018 en el cruce fronterizo con los Estados Unidos, y los 64 mil casos presentados el pasado mes de septiembre.

Hoy el número de pobres ha aumentado sensiblemente y los niveles de pobreza laboral, entendida como la limitante que enfrentan los asalariados para comprar los elementos de la canasta básica, se han disparado sensiblemente.

Las asimetrías persisten: la referida a la distribución del ingreso refleja que los pobres son más pobres y los ricos mas ricos, la de la brecha salarial de género se ha incrementado después de que la pandemia convirtiera a las mujeres en el segmento más vulnerable de la sociedad, y pese a inversiones como la del Tren Maya, la refinería de “Dos Bocas” y el proyecto transístmico, la brecha entre los estados del norte y el sur ha pasado de 96.6% en 2010 a 128.1% en el 2020.

Las oportunidades de desarrollo y atracción de inversión están latentes, pero en las áreas de oportunidad como el caso del conflicto entre Estados Unidos y China, México solo se está beneficando de manera acotada.

Nuestra crecimiento y desarrollo están estrechamente ligados no sólo a contar con la generación de energía sufuciente, sino también con precios competitivos, fuentes renovables y carreteras de conducción de esa energía a los espacios que la requieren.

Es un despropósito que el Gobierno Mexicano haga grandes inversiones en materia de plantas generadoras, en un escenario en donde con reglas claras se podrían aprovechar las plantas ya existentes y destinar los recursos públicos prioritariamente a la solución de problemas de seguridad o desarrollo social (salud, educación, vivienda y alimentación), tal y como está ocurriendo en al menos 167 países del orbe.

Debemos como país incrementar la inversión en infraestructura logística y dar certidumbre regulatoria con organismos regulatorios profesionales y autónomos.

En síntesis, no podemos pensar que las remesas están incrementándose por un efecto de confianza al gobierno de la transforamción, ni como respuesta a una política económica o monetaria determinada, eso es falso.

Una cosa es clara, la inversión extranjera está apostando al país, no al gobierno. Pero si las dos cosas se conjugan el potencial es muy grande.

@gomezreyna

Editorial

Publicado hace un año

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