Karen Flores, directora general CAMIMEX

P: ¿Qué cambios duraderos traerá COVID-19 a la industria minera?

R: La pandemia es un momento decisivo para todos los sectores industriales de México. Puso en primer plano el hecho de que la industria minera está bien posicionada para enfrentar emergencias. La industria se apresuró a aplicar los protocolos de seguridad y salud que ya había elaborado en colaboración con las autoridades. Esos protocolos se convirtieron en un ejemplo para otras industrias. Las empresas y la Subsecretaría de Minería elaboraron medidas para mantener seguros a los trabajadores y las comunidades, siguiendo las normas nacionales y mundiales. Muchas de estas medidas y protocolos han llegado para quedarse.

Al iniciarse la pandemia, Camimex emprendió un mapeo de las poblaciones vulnerables en las 696 localidades donde hay actividades mineras, situadas en 212 municipios de todo México. Identificamos una población de alrededor de 160.000 ancianos y centramos nuestros esfuerzos de socorro en ellos. Durante la pandemia, los mineros se comportaron como buenos vecinos, proporcionando apoyo y servicios de salud a la población. También proporcionamos apoyo económico cuando se cerraron las minas. Colaboramos con los gobiernos estatales y locales: a menudo se nos considera su prolongación para prestar servicios básicos a la población. Los protocolos y conocimientos adquiridos durante la pandemia mejorarán nuestras ya robustas prácticas de compromiso social.

P: ¿Cómo puede México escalar en la cadena de valor de los metales y avanzar más allá de la producción de materias primas?

R: Es esencial una política pública industrial transversal. Su objetivo debe ser vincular la industria minera con otros sectores industriales. Sin embargo, si México no incentiva primero la minería, entonces será difícil utilizar la industria como palanca para otros sectores. Por lo tanto, primero debemos desarrollar una política integral que fortalezca la minería. La industria minera de México puede convertirse en un motor del crecimiento nacional.

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Hemos propuesto una mesa redonda con el Presidente López Obrador para impulsar esta política minera integral. El objetivo es facilitar un diálogo que incluya a todos los actores: autoridades ambientales, de salud, de relaciones comunitarias y de seguridad, entre otros. La conversación hace hincapié en los problemas actuales que enfrenta el sector minero. La industria hoy en día tiene una mentalidad social y ambiental. Los mineros son proactivos en la mitigación de todos los impactos de nuestras actividades. Cumplimos todas las leyes y seguimos las normas internacionales, como el Código Internacional de Gestión del Cianuro o el Convenio 169 de la OIT.

Entre los temas que discutiremos en la mesa redonda está la realidad fiscal de la industria. La exploración ha caído más del 50 por ciento en la última década. Si no hay exploración, la tubería del proyecto se agotará, más pronto que tarde. La posibilidad de crear pactos de estabilidad fiscal también está en la agenda. Además, es prioritario mejorar la imagen de la minería entre el público en general. Los mineros son grandes en la minería, pero no tan grandes en la comunicación - tenemos que cambiar eso.

P: ¿Cuánto se espera que crezca la industria minera mexicana en 2020?

R: Aunque hay dificultades en la economía mundial, los precios actuales de los metales son favorables al crecimiento. Sin embargo, es importante considerar que los precios pueden cambiar repentinamente debido a la volatilidad. Es más importante basar el optimismo sobre la industria en megatendencias que trascienden los precios actuales de los metales. Por ejemplo, la minería es clave en la transición a la economía de bajo carbono. Además, el sector minero es un aliado del gobierno para hacer frente a la pandemia y reiniciar la economía.

Sin embargo, se espera que las inversiones a corto plazo sean conservadoras. En 2019 se invirtieron 4.650 millones de dólares: un 4 por ciento menos de lo previsto, pero sigue siendo una cifra bastante fuerte. Para 2020, Camimex espera una inversión de 4.750 millones de dólares, un aumento moderado a partir de 2019.

P: ¿Cuál es la posición de Camimex sobre la creación de una ley específica para regular la consulta indígena y afro-mexicana?

R: Camimex acoge con beneplácito la iniciativa de crear una ley específica. Debería ser una ley que refuerce los derechos de todos los mexicanos, incluyendo las compañías mineras, las comunidades y las poblaciones indígenas y afro-mexicanas. Un aspecto clave que los legisladores deben tener en cuenta es definir claramente cuándo llevar a cabo la consulta. Tiene que ser en un momento en que el tamaño y el impacto del proyecto ya estén definidos. El otorgamiento de una concesión minera no significa que una mina se materialice repentinamente y comience a producir minerales. La exploración es lo primero: lleva muchos años y tiene un impacto mínimo. El punto en el que el proyecto finalmente toma forma y se llega a una decisión de construcción toma mucho tiempo. Por lo tanto, llevar a cabo una consulta antes de otorgar una concesión no tendría mucho sentido. Un buen momento sería cuando los promotores del proyecto estén listos para pedir los permisos de impacto ambiental (MIA). Los legisladores y los representantes de la industria deberían trabajar juntos para elaborar la ley de consulta de manera que guarde relación con la realidad de la industria.

P: ¿Cuál es el programa de cooperación ideal entre las empresas y las autoridades para mejorar la seguridad de las operaciones mineras y los proveedores?

R: Es importante reconocer que la seguridad es, en última instancia, responsabilidad del Estado. Pero también es crucial darse cuenta de que para alcanzar niveles óptimos de seguridad se requiere la cooperación de las empresas y los ciudadanos. Tenemos que colaborar con las autoridades y ser transparentes al comunicarnos con ellas. Debemos siempre reportar las actividades ilegales y nunca colaborar de ninguna manera con grupos criminales. Camimex ha colaborado con la Subsecretaría de Minería y la Guardia Nacional para desarrollar una estrategia para abordar todas las preocupaciones de la industria relacionadas con la seguridad. Hemos estado en contacto con el Departamento de Protección Federal, que está a cargo de los sectores productivos especializados. Esto se consideró necesario porque la industria minera tiene características especiales, como operar en lugares remotos, que requieren un enfoque único.

P: ¿Cuál es el papel de la diversidad en el presente y el futuro de la industria minera?

R: La minería es una industria multidisciplinaria. Hace muchas décadas, sólo atraía a metalúrgicos, geólogos e ingenieros de minas. Ahora, la industria es ampliamente tecnológica, lo que significa que se necesitan ingenieros de todos los orígenes. Además, la vocación social y ambiental de la minería requiere profesionales con formación en ciencias de la tierra, sostenibilidad, sociología y antropología. La industria también necesita financistas y comunicadores. La diversidad da a los mineros acceso a una mayor gama de talentos y puntos de vista. La minería tiene que desarrollarse y modernizarse al mismo ritmo que las sociedades. Y la diversidad es uno de los elementos más importantes que permiten a la industria seguir ese camino de constante modernización. La industria minera mexicana debe ser una industria con aspiraciones para que todo tipo de personas se desarrollen profesionalmente.

Cuando los mineros se trasladan a una zona para desarrollar un proyecto, no vienen con todo el personal que necesitan. Una vez que el proyecto se pone en marcha, se contrata a gente de las comunidades locales. A menudo, encontramos mano de obra calificada en las comunidades mineras, pero muchas veces la gente no está calificada. El proyecto se esforzará entonces por incluir a la población local, a pesar de sus antecedentes individuales. Una mina capacitará a los miembros de la población local para que puedan desarrollar las habilidades necesarias para trabajar en el proyecto. Además, la industria galvaniza las economías locales, reforzando el talento que ya existe en la comunidad.

P: La igualdad de género es algo bueno en sí misma, pero ¿también resulta en una mayor productividad para las empresas mineras?

R: Se sabe que las empresas se benefician cuando incluyen más mujeres en sus operaciones. Por ejemplo, un libro blanco de McKinsey habla de cómo la productividad aumenta cuando se mejora la diversidad. En las minas, hay muchas mujeres operando equipos pesados. El tipo de cuidado que proporcionan al equipo es notable. Las máquinas atendidas por mujeres están generalmente en mejores condiciones que las atendidas por hombres. Hay aproximadamente 60.000 mujeres en la industria de México: alrededor del 16 por ciento de la fuerza de trabajo total. Aunque esta cifra sigue siendo baja, es importante señalar que la participación de las mujeres ha ido creciendo entre el 5 y el 7 por ciento anual en los últimos años. En 2018 se crearon 5.600 puestos de trabajo en la minería, de los cuales 3.800 fueron ocupados por mujeres. Mientras que Camimex cree en el talento más que en el género per se, la diversidad es un valor clave que buscamos promover. Esperamos que el papel de la mujer en la industria continúe creciendo en los próximos años, no sólo en los roles operativos sino también en los puestos de dirección.

Camimex agrupa, coordina, representa y defiende los intereses de la industria minera de México ante los diferentes niveles de gobierno y organizaciones. También proporciona información, capacitación, gestión y servicios de apoyo para promover el desarrollo integral de la industria.

Fuente: Mexico Business

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