“La minería debe de involucrarse, entender los retos ambientales, sociales, culturales en cada una de las regiones en las que se establece y luego, volverse parte de la comunidad”, estableció el subsecretario de minería del Gobierno Federal, Francisco Quiroga, al evaluar el desarrollo del sector en el país.

En entrevista, el funcionario federal estableció las reglas en las que se deben de desarrollar los proyectos de extracción de metales y minerales, bajo una estricta supervisión de la parte gubernamental que él encabeza y que, en el caso del proyecto Esperanza Silver que se desarrollará en el municipio de Temixco.

En el ejercicio virtual, el funcionario federal fijó parte de los retos a atender por parte del proyecto Esperanza Silver y que deberá de traducirse en compromisos concretos con la comunidad de Tetlama, pero también con el municipio de Temixco en materia de agua, vestigios arqueológicos y la remediación del tiradero de Milpillas.

Dijo que el proyecto desarrollado en Morelos, forma parte del Grupo Álamos, “que tiene de las mejores prácticas, en minas de oro nacional” y que en el Estado de Sonora, hacen un buen trabajo de vinculación con la comunidad: “Sin duda, nosotros no apoyamos ningún proyecto en específico, nosotros apoyamos una actividad hecha en cierta manera y en la medida que un proyecto se compromete a desempeñar, a operar de cierta manera, en esa medida, se acompaña, no a la empresa, se acompaña el proyecto, a la comunidad, a las autoridades locales, que sepan que estamos ahí para asegurarnos de que así sea”.

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Este, es un proyecto que generará mil 500 empleos directos una vez que esté en operación, mas seis mil indirectos, mas toda la cadena de compras y contratación locales. Es una mina entre pequeña y mediana con una inversión de 450 millones de dólares cuyos contratistas, pueden llegar a ser cinco mil en un momento dado.

“Una derrama económica importante”.

En esta correlación de apoyo empresa-comunidades, resaltó la necesidad de atender temas como el agua, los vestigios arqueológicos y un proceso de remediación del tiradero de Milpillas.

El agua que usara la mina, aclaro, implica el .16% del acuífero de Cuernavaca que esta estresado, como la gran mayoría de los acuíferos en el país, y requiere gestión y balanceo, no solo del acuífero, sino de los ecosistemas.

Detalló que la minera usa el agua en un ciclo cerrado, “una forma de reciclado”, donde la única agua que se pierde es el agua que se evapora. No es significante, destacó, el volumen de agua que se utilizará, de un acuífero  sobre estresado  por el consumo humano y por el consumo agrícola, empero, se trabaja con CONAGUA para balancear el consumo y que, “en lugar  de ser agua rodada, sea agua de un sistema de riego mecanizado, para que rinda”.

Sugirió también la posibilidad de remediación del basurero de Milpillas,“un relleno que se hizo sin ninguna precaución para prevenir las filtraciones que contaminan los mantos acuíferos, pero eso se tiene que resolver y, otra vez, este tipo de empresas traen toda la tecnología y hay que involucrarse para resolver este tema”.

Algo semejante contemplo, en torno al tema de los vestigios arqueológicos en la zona: “el que sea parte de un programa de conservación de los vestigios arqueológicos ayuda siempre, por supuesto, con la ayuda y supervisión y todas las deferencias de INAH, que es la autoridad en la materia”.

El punto es, destacó, “que la minería debe de involucrarse, entender los retos ambientales, sociales, culturales en cada una de las regiones en las que se establece” y luego, volverse parte de la solución.  “Es la parte de entender los retos, las necesidades, la cosmovisión de cada comunidad, para determinar que más se puede hacer o decir. De modo de que cuando el proyecto se agote, la comunidad tenga las condiciones de trascender a la minería”, dijo.

Francisco Quiroga refirió que en el gobierno federal, “estamos convencidos de que la promoción económica tiene que estar blindada por las comunidades. No solo una licencia social, sino que es un involucramiento, un apoyo activo, de tal manera que cuando haya problemas de seguridad o e bloqueos, la comunidad sea un baluarte y defienda el proyecto”, de lo contrario, estos proyectos tienen al fracaso.

La minería en el contexto mundial

En el contexto mundial, destaco el funcionario federal, sin duda, la minería es el gran eslabón que le va a permitir a las mega tendencias como la transición energética o la electro movilidad a realizarse, con el uso de metales  y minerales como el litio, cadmio, hierro, níquel, cobre, zinc o plata.

“La minería, como una gran generadora de divisas, puede ser una locomotora que jale toda la economía mexicana”, destacó.

Las mejores prácticas mineras en México

“México es potencia mundial en términos de la cantidad que lo produce, pero también en la forma en que lo hace. Las mejores prácticas mineras del mundo están en México. También existen otras de las cuales nos sentimos menos  orgullosos y estamos trabajando para traerlas hacia las mejores prácticas mundiales, pero México es una potencia minera como lo es manufacturera”, evaluó Francisco Quiroga.

Destacó que la minería contribuye al desarrollo de las regiones más remotas y sin infraestructura en el país, dejando un impacto positivo, puesto que contribuye con infraestructura eléctrica, hidráulica, de transporte, médica y con hospitales. “Representa una alternativa legal en esos lugares, donde se desarrolla la tala ilegal o los plantíos ilegales”.

De ahí que la administración federal generó  un protocolo consensados con la industria en términos del estado de derecho, en cuestión del medio ambiente, en relación con la comunidad y que se mantenga más allá de la vida útil de una mina, “de manera  que tengamos al final, pueblos mágicos y menos, pueblos fantasmas”.

Fuente: La Jornada Morelos

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