Luego de regresar a la actividad tras aproximadamente dos meses en paro, la industria minera volvió a los niveles de producción que tenía antes de la pandemia, sin descuidar las medidas sanitarias, por lo cual, lejos de ser parte del problema, será parte de la solución para ayudar al país en la recuperación económica, aseguró Francisco Quiroga, subsecretario de Minería de la Secretaría de Economía.

En entrevista, el funcionario aseguró que la industria, calificada de esencial por la importancia de sus servicios para otras actividades claves, como construcción y automotriz, tuvo ciertas afectaciones derivadas de la inactividad; sin embargo, el impacto ha sido limitado, debido a que las empresas mostraron su fortaleza al mantener plazas laborales y salarios íntegros.

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Asimismo, explicó, otra muestra del compromiso de esa industria con México es que la mayoría de las compañías han mantenido sus planes de inversión.

Quiroga es consciente de los retos que enfrenta la actividad. Uno de ellos es cambiar la imagen del sector, pues, desde su punto de vista, en el país se hace la mejor minería del mundo, pero también la peor, por lo cual la industria se ha comprometido a no tener accidentes fatales, no dañar el medio ambiente, no crear conflictos sociales y cumplir con sus deberes fiscales.

–¿Cómo estaba la industria minera antes de la pandemia?

–Teníamos retos importantes. La exploración llevaba dos años a la baja por los menores precios internacionales, los cuales se están recuperando ahora, como hemos visto con el oro y la plata. Pero eso no era lo único. También tenía que ver con falta de certidumbre, seguridad y estabilidad fiscal. Esto último es importante, pues hay países que ofrecen garantías fiscales, es decir, aseguran las mismas condiciones por años a las firmas que deciden invertir, y hacia allá debemos ir.

–¿En qué momento está la industria tras su reactivación?

–Lo primero fue realizar un recorrido para ver que las empresas estuvieran cumpliendo los programas sanitarios, con lo que comprobamos que la industria tiene el compromiso de no ser parte del problema, sino de la solución, en salud y economía. Tras dos meses de inactividad el regreso ha sido cauteloso y solidario con comunidades y trabajadores, pero podemos decir que la producción se ha restablecido a los niveles que teníamos antes de la crisis sanitaria. Hoy estamos produciendo básicamente lo mismo de antes.

–¿La industria ha salido ilesa de la pandemia?

–Hemos salido con un impacto limitado. Fueron dos meses detenidos y eso genera problemas, pero se hizo un gran esfuerzo por mantener las fuentes de empleo directas y los salarios. Eso, gracias al alto índice de sindicalización que hay en la industria. En cuanto a producción, hemos regresado a los índices previos a la epidemia, pero ahora tenemos el tema de la demanda, la cual es baja en metales industriales, como cobre, hierro y zinc. Por el lado de la oferta no hay restricciones, pero falta demanda de materiales.

–¿La pandemia afectó los planes de inversión de las empresas?

–Los han mantenido significativamente. Esto es porque ya no hay tanta incertidumbre y los panoramas en la minería son de largo plazo. Sin embargo, en un escenario como el actual, lo importante no es ver si aumenta la inversión porque ha sido un año atípico, y eso se reflejará en que será menor a la del año anterior y a la del próximo. Más que medir el desempeño de la industria por inversión, se debe observar la cadena de producción, la cual debe resistir este año para luego volver a posicionarse.

–Hay voces que acusan circunstancias laborales precarias. ¿Cómo erradicar esas condiciones?

–En México se hace la mejor minería del mundo, pero también la peor. Esas buenas prácticas deben ser la norma para hacer un cambio cualitativo en el desempleo de la minería. Es entendible que haya voces que hablen de los problemas del sector, pero la realidad es que, en general, se ha evolucionado. La minería mexicana no es igual a la de hace 20 años. Ahora hay altos niveles de seguridad y, de hecho, los mineros son los trabajadores mejor pagados de las industrias mineras. Se ha avanzado cualitativamente, pero aún hay retos.

–También hay controversia en el tema fiscal. ¿Es suficiente el aporte de la minería?

–El tema es mucho de estrategia, no de evasión. Es una discusión de las empresas con el Servicio de Administración Tributaria. Hay cuestiones que ellas creen que pueden ser deducibles, pero el órgano recaudador no lo ve así. Es asunto de diferentes visiones, no de no querer pagar impuestos. Nosotros hacemos el llamado a las compañías a que valoren no tener una estrategia fiscal tan agresiva, pues aunque es algo legal, rompe el sentido de solidaridad con un país que te está acogiendo.

Fuente: La Jornada

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