La industria minera en México busca reducir las emisiones de VOC, preservar la seguridad e integridad de sus instalaciones y, al mismo tiempo, cuidar del medio ambiente.

El sector minero ha sido clave para desarrollar a México como hoy lo conocemos, sin embargo, al pasar de los años se ha observado una tendencia a la baja de 25.18% en el índice de la producción minero metalúrgica; lo que nos puede alertar de que hay oportunidades importantes de desarrollo y crecimiento para recuperar la tendencia adquirida durante 2014 a 2016.

Una de estas oportunidades es el factor de la inversión para contribuir al desarrollo de esta actividad económica. Este sector está apalancado actualmente por grandes compañías de talla internacional, dos de ellas, empresas mexicanas muy sólidas que son referente a nivel mundial, Grupo México y Peñoles-Fresnillo PLC, que están comprometidas por seguir invirtiendo en México en los siguientes años.

Cabe resaltar que estas compañías están muy cercanas a sus comunidades aportándoles bienestar, desarrollando infraestructura básica, de servicios, de salud entre otras. Pero en el resto del territorio nacional, en localidades sin vocación minera, se desconocen estas buenas prácticas y se ha llegado a pensar en que esta actividad es muy compleja, peligrosa y, sobre todo, dañina para el medio ambiente.

Actualmente, cruzamos por una crisis ambiental desatada por muchos factores, entre ellos las regulaciones dentro de los sectores industriales, transporte, generación de energía para emisión de contaminantes y gases de efecto invernadero.

La clave para disminuir este tipo de contaminantes es hacer obligatorio y más accesible el uso de tecnologías más eficientes y más limpias, con lo cual, los consumidores tendremos como incentivo adicional, facturas energéticas más accesibles y controlables.

Por ello, es necesario regular estos segmentos para volverlos más limpios, pero también es indispensable que las tecnologías limpias sean mucho más accesibles, sobre todo para países en vías de desarrollo. En este sentido, la actividad minera es nuestra principal aliada y deberá crecer a un ritmo exponencial para cubrir la demanda con costos accesibles de los "minerales estratégicos para las energías limpias”, como el litio, el grafito y el níquel.

Fuente: expansion.mx