Presidentes ejecutivos de empresas mineras advirtieron sobre los efectos persistentes del COVID-19 en las minas latinoamericanas, a pesar del levantamiento de las suspensiones y la caída del número de contagios.

Las operaciones se detuvieron en muchos países de la región cuando la pandemia se declaró en marzo y las restricciones aplicadas por los gobiernos obligaron a masivas suspensiones en países como Perú, México y Argentina.

Desde entonces, la mayoría de las minas han reanudado sus faenas bajo nuevos protocolos sanitarios orientados a detener la propagación del virus.

No obstante, la normalización de las operaciones siguen todavía muy lejos, indicó el presidente ejecutivo de Pan American Silver, Michael Steinmann, en la conferencia en línea Gold Forum Americas.

“Vemos de manera transversal una productividad de solo 80% en nuestras operaciones. Esto varía, ya que en las operaciones subterráneas es un poco menor, mientras que a cielo abierto es algo superior”, indicó.

Las minas de Pan American en Perú, México, Argentina y Bolivia pasaron a cuidado y mantenimiento al principio de la pandemia y las suspensiones se extendieron por alrededor de dos meses, añadió el ejecutivo en el evento.

No obstante, la compañía recién ahora está reanudando las operaciones en sus minas Huarón y Morococha en Perú, paralizadas por segunda vez después de alrededor de un mes de operaciones en respuesta al alto número de contagios de COVID-19.

“Seguro es un momento muy complicado. Finalmente vemos que la maldición se está yendo de Perú. El número de casos es mucho menor ahora”, indicó Steinmann, que añadió que los contagios también han caído en los activos mexicanos de la empresa.

“Ojalá podamos tener operaciones un poco más normales, pero volver a la normalidad no significa que estemos al 100% de inmediato. Esto tomará tiempo”, agregó.

Hochschild Mining también sufrió la suspensión de su mina Inmaculada en Perú por segunda vez en julio, después de que varios trabajadores arrojaron positivo en exámenes del virus.

La minera de metales preciosos respondió con medidas adicionales para proteger a sus trabajadores, puntualmente exámenes, medidas de distanciamiento social e instalación de un sistema de TI para monitorear casos en la plantilla laboral y facilitar la logística de cambios de turno, indicó el presidente ejecutivo, Ignacio Bustamante, en el foro.

“Es una situación muy difícil para el mundo y que ha golpeado muy fuerte en Perú, pero la respuesta de la empresa ha sido muy sólida y nos ha permitido retornar a producción en todas nuestras minas”, agregó.

Si bien Inmaculada y Pallancata están ahora en plena producción en Perú, en Argentina se trabaja a una capacidad aproximada de 70% en San José.

La producción se retomará a plenitud en el 4T, agregó Bustamante.

En septiembre Hochschild publicó una nueva estimación de producción de 280.000-290.000oz de oro equivalente para 2020, inferior al objetivo original de 422.000oz, mientras que los costos sostenidos todo incluido se empinarían a US$1.250-1.290/oz, aumento cercano a US$210/oz.

“Esto es resultado del impacto extraordinario de tener una producción más baja y, al mismo tiempo, un gasto de capital muy similar y un programa brownfield muy similar para el año”, explicó el ejecutivo.

Alamos Gold detuvo sus faenas en Mulatos en México e Island Gold en Canadá a raíz de la pandemia, pero todas sus minas están ahora operando a capacidad normal, aunque bajo estrictos protocolos, indicó en la conferencia el presidente ejecutivo de la compañía, John McCluskey.

“El COVID-19 ha planteado un desafío para nuestra industria este año, pero nos hemos adaptado bien”, añadió.

Los protocolos implementados por la empresa incluyen exámenes en el sitio antes de iniciar rotaciones de personal y extensión de los turnos para reducir las rotaciones.

“Estos protocolos continúan adecuándose y buscamos la mejor manera de mantener seguras a nuestras comunidades y a nuestra fuerza laboral”, comentó McCluskey.

El presidente ejecutivo de Coeur Mining, Mitchell Krebs, indicó que la compañía está dedicando tiempo a pruebas y tecnología para garantizar que los protocolos implementados en marzo sean sostenibles en el largo plazo, de modo de proteger a los trabajadores y minimizar las interrupciones operativas.

Su mina de oro y plata Palmarejo en México ha vuelto a operar normalmente luego de una suspensión, pero los contagios de COVID-19 siguen siendo un riesgo para la industria, advirtió.

Recientemente, Coeur tuvo que controlar un brote en su mina de oro Kensington en EE.UU. después de que un trabajador diera positivo a pesar de un resultado negativo anterior y la ausencia de síntomas.

"Es probable que estas cosas sucedan de vez en cuando en este nuevo mundo", concluyó Krebs.

Fuente: Bnamericas

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