“La minería está al principio de muchas cadenas productivas y algunos productos mineros son fundamentales para el funcionamiento de actividades que son esenciales en estos momentos", indicó Fernando Alanís, presidente de la Camimex.

La Cámara Minera de México pugna porque las autoridades mexicanas reconsideren y coloquen a la minería en la lista de actividades esenciales. “Nuestro argumento es sencillo”, dice Fernando Alanís, presidente de la cámara: “La minería está al principio de muchas cadenas productivas y algunos productos mineros son fundamentales para el funcionamiento de actividades que son esenciales en estos momentos... adicionalmente, dejar fuera a la minería genera un riesgo real de que se disloquen algunas cadenas productivas, en particular algunas que conectan la economía de México con la de Estados Unidos y Canadá”.

La industria minera detuvo sus actividades desde el 1 de abril. Entre las cadenas productivas norteamericanas que pueden dejar de funcionar con fluidez o incluso dislocarse están las vinculadas a las industrias automotriz, química, farmacéutica y también la fabricación de equipo médico. Así lo explica el dirigente de Camimex: “La lista de actividades esenciales que se hizo en México no coincide con la que tiene Estados Unidos. Allá se trabaja mas bien alrededor del concepto de cadenas productivas. En esa lista de actividades que no pueden detenerse en Estados Unidos, en el contexto de la crisis del coronavirus se incluyen las actividades mineras. No pueden parar porque su funcionamiento es crucial para actividades de salud pública, economía y seguridad nacional, de acuerdo a criterios determinados por la Agencia de Homeland Security”.

El tener diferentes listas de actividades esenciales en la región TLCAN o T-MEC podría provocar que una industria se detenga por la falta de un insumo clave. En ese sentido, hay que entender la solicitud que hizo en una carta la Asociación Nacional de Manufactureros de Estados Unidos al presidente López Obrador para que permita la reanudación en México de algunas actividades que son cruciales para la industria y los servicios en Estados Unidos.

En el caso de la minería, el zinc es un ejemplo del impacto regional que surge rápido en la conversación con Fernando Alanís. Este mineral es fundamental para la producción de acero y también está en muchas de las piezas de los autos. “Sin el abasto garantizado de zinc, la industria automotriz no puede funcionar mucho tiempo”, advierte.

No todos los problemas tienen que ver con las cadenas productivas de exportación. Sin actividad minera no se puede mantener la producción del cemento, explica Alanís y luego pregunta ¿cómo se abastecerán los proyectos de infraestructura que son fundamentales, de acuerdo a lo que dice el mismo gobierno federal: aeropuerto Felipe Ángeles, en Santa Lucía; Tren Maya y Refinería de Dos Bocas.

Incomprensión

En 2018, cuando Fernando Alanís asumió la presidencia de la Camimex estableció como una de sus prioridades el mejorar el conocimiento de la industria minera, por parte de la sociedad y las autoridades. “Por desgracia, no hemos avanzado mucho en eso”, reconoce Alanís, que también es directivo de Grupo Peñoles. No se entiende, dice, el impacto social que tiene la interrupción de las actividades mineras, “hablamos de impacto social en zonas que no tienen otras opciones económicas. Estamos en lugares muy remotos. Pagamos buenos sueldos y también somos proveedores de servicios básicos como agua, electricidad y tratamiento de aguas negras. Tenemos presencia en 696 comunidades, pertenecientes a 212 municipios en 25 estados”.

Fuente: El Economista