Por Ángel Pérez

Al parecer el pecado original de Compañía Minera Cuzcatlán es eso: ser una minera.

Para quienes no conocen Oaxaca, México, este estado se caracteriza por tener grupo organizados de vecinos nacionales y extranjeros que piden el respeto a sus tradiciones, a sus usos y costumbres y a su identidad, lo cual no está mal. Salvo cuando en lugar de decir cómo sí se pueden hacer las cosas se oponen a que las cosas ocurran.

Desde que Compañía Minera Cuzcatlán llegó a San José del Progreso, Oaxaca, en la zona conocida como los Valles Centrales, encontró oposición, así: simple, pero acérrima oposición.

Para atender las preocupaciones de los ambientalistas ante los posibles daños que pudiera hacer, la empresa minera decidió realizar una mina subterránea y con eso disminuir el impacto en la superficie.

Se va a acabar el agua, decían. Entonces exploró las opciones y encontró la mejor. El municipio de Ocotlán, ubicado a 16 kilómetros de distancia vertía sus desechos de aguas negras al río Atoyac porque tenía una planta de tratamiento, pero carecía de recursos para ponerla en operación. Así que Minera Cuzcatlán rescató la planta, la rehabilitó y la puso a funcionar mediante un esquema en comodato. Destina alrededor de 20 mil dólares cada mes para tratar el agua y llevarla por una red hasta la unidad minera. Con esa acción evitó que el municipio siguiera descargando sus aguas negras al río y obtuvo agua tratada para su proceso minero que opera en un ciclo cerrado con cero descargas.

Vale decir que esa planta es una de las únicas tres que operan en el estado con un alto nivel de eficiencia. Valdría la pena que los legítimamente preocupados por el ambiente digan a dónde se van los desechos que generan los otros municipios que no tienen plantas de tratamiento porque no es gratuito que, de acuerdo con estudios de laboratorios certificados, el principal contaminante que se encuentre en los afluentes de la zona sean precisamente las heces humanas.

Su otra forma de obtener agua es mediante la recolección de lluvia, ya que Minera Cuzcatlán construyó canales receptores.

Por otra parte, la industria minera usa el 13 por ciento del cianuro que se produce a nivel mundial, el resto lo ocupan las industrias del papel, pinturas, textil y plástico, pero como a los vecinos que no son de San José del Progreso donde se ubica la unidad minera, sino de comunidades cercanas, también les preocupaba que Cuzcatlán usara esa sustancia, la empresa decidió no alentar esa preocupación, así que utiliza espumantes orgánicos. Los jales (relaves o materiales resultantes del proceso) que produce son inertes, es decir no son tóxicos ni dañinos para el ambiente o la salud.

La industria ha avanzado en el manejo de los depósitos de jales, así que Cuzcatlán invirtió en la última tecnología. Habilitó un sistema conocido como presa de jales secos. A simple vista es un montículo de material inerte que se va compactando con maquinaria pesada sobre una membrana que impide filtraciones al suelo y que cuando llegue a su ciclo de vida útil será recubierto con la materia orgánica que se removió en el mismo sitio y que permitirá la reforestación del lugar. El principal beneficio del depósito de jales secos es que se consume menos cantidad de agua, por lo que en promedio cada día solo se tiene que recuperar un cuatro por ciento de toda el agua que se necesita para el proceso completo en la mina.

En paralelo, lleva a cabo acciones para el monitoreo de flora y fauna de la región; monitoreo de las condiciones del suelo, aire y del agua para garantizar que ningún indicador salga de los parámetros. Asimismo, realiza campañas permanentes de reforestación en las áreas que va desocupando.

En más de 10 años de operar y de producir concentrados de plata con contenidos de oro, la empresa ha recibido 12 inspecciones de la Secretaría del Medio Ambiente y de la Comisión Nacional del Agua y nunca ha sido sancionada o multada por temas inherentes al impacto ambiental. La única ocasión en la que fue sancionada económicamente fue cuando debido a las lluvias atípicas, registradas en octubre de 2018, los sistemas de bombeo no tuvieron la capacidad para desalojar el agua y ocurrieron escurrimientos de la presa de jales hacia el arroyo El Coyote. La instrucción de las autoridades fue que instalara un equipo con capacidad superior.

El permiso ambiental para seguir operando se venció este 23 de octubre. La SEMARNAT no ha respondido a la solicitud de ampliar la vigencia de dicho permiso y eso ha generado incertidumbre al grado de que la empresa promovió una orden judicial provisional de un tribunal federal que permite la operación de la mina San José más allá de la fecha de vencimiento de la Manifestación de Impacto Ambiental. Es uno de los pocos proyectos sostenibles que hay en Oaxaca y lo quieren cancelar bajo argumentos ambientales sin sustento técnico.

Está en vilo el empleo directo de 1,200 personas, el 70 por ciento de San José del Progreso y otros municipios de Oaxaca que ahora tienen un salario fijo, prestaciones como servicio médico, servicio de comedor, gastos funerarios, seguro de vida y reparto de utilidades. Electricistas, transportistas, guardias, recepcionistas, geólogos, ingenieros de minas, metalurgistas, químicos, ingenieros en medio ambiente, cocineras, intendentes, perforadores, mecánicos, diseñadores, sociólogos, abogados y muchos otros que laboran en la mina se quedarían desempleados. También está en riesgo el sustento de al menos 150 proveedores locales.

¿Cuántos empleos crean los opositores?, la mina más de 1,200; ¿cuántos servicios de educación generan los opositores?, la empresa beca a cientos de estudiantes cada año. ¿Qué han hecho por el ambiente los opositores?, la mina ha reforestado más de 40 hectáreas. ¿Cuánto pagan de impuestos los opositores? en 2021 la empresa pagó más de 660 millones a favor de las finanzas públicas del país. ¿Dónde estuvieron los opositores durante el COVID-19?, los mineros entregando medicamentos y despensas a más de 8 mil personas de la comunidad. Apoyó en la construcción de una iglesia, la rehabilitación de parques, infraestructura vial y proyectos productivos. Los opositores critican infundadamente cualquier movimiento de la empresa, cuando las críticas deberían ser hacia ellos que tienen en abandono a las comunidades que se dicen representar.

Todos los empleos son dignos siempre y cuando sean lícitos, pero sería una desgracia que los oaxaqueños de la región que ahora están empleados en la mina tuvieran que regresar a las principales opciones que había antes de que CMC llegara: ser amas de casa, taxistas, albañiles o migrantes.